ES LA BIOÉTICA UNA CIENCIA ?
NEIVA HUILA Abril de 2009
INTRODUCCION
ES LA BIOÉTICA UNA CIENCIA?
Me he propuesto acercarme a una conceptualización de la Bioética como ciencia y para elucidarla se traza este planteamiento como pregunta e intento desarrollar una respuesta como contenido de este ensayo.
La Bioética nace posiblemente como una respuesta al problema de la deshumanización de las ciencias de la vida, y también por la realización de la mayor cantidad de experimentos en los cuales el respeto por la vida era mínimo o nulo, por otra parte ante los avances tecnológicos de la medicina que ha planteado y plantean problemas del orden ético, ante estas situaciones y teniendo en cuenta el gran avance que tuvo a partir de la década del sesenta los movimientos por el derecho de las personas y el movimiento por los derechos humanos.
Todos estos hechos dan como resultado el surgimiento de una disciplina que con el fin de unir a las ciencias humanas con las ciencias biológicas, dando origen posiblemente a una nueva ciencia, que tiene como característica principal la intertransdisciplinariedad y por ello ensayo quiere dar respuesta a una inquietud de querer descifrar si la Bioética es una ciencia.
Toda ciencia naciente o toda ciencia como tal debe en primer lugar tener un marco de trabajo, una metodología que la identifique y que la diferencie de las demás ciencias, no sólo por su fin sino también por la forma con que se acerca a ese fin y es esta circunstancia que nos acerca a la Bioética como ciencia1.
Así como algunos científicos al igual que muchos profanos pueden pensar muchas veces, que lo que la ciencia persigue, es la verdad y entienden por verdad el acuerdo entre el pensamiento y lo que existe, o sea la realidad. De ahí que consideren que la tarea del científico consiste en reproducir hechos mediante juicios verdaderos, de igual modo que una fotografía, el poeta, el pintor y el compositor trabajan creativamente; el científico no crea nada: simplemente, descubre la verdad.2
Es el momento de examinar en la Bioética cuáles de sus verdades científicas son puras reproducciones de los hechos, o si por el contrario sus generalizaciones, leyes e hipótesis, y por tanto corresponde sus teorías a las ciencias empíricas y del ámbito entero de las ciencias a priori, o son un resultado del trabajo creativo de la mente humana, para una interrelación con los conocimientos de las ciencias de la vida. Entonces probablemente pocos juicios habrá en la Bioética, como ciencia que sean puramente reproductivos.
En la Bioética como ciencia hay que distinguir entre otros, dos tipos de juicios: de algunos se supone que reproducen hechos dados en la experiencia; los otros están producidos por la mente humana. Los juicios del primer tipo son verdaderos, porque la verdad consiste en el acuerdo entre el pensamiento y lo que existe.
Lo que la mente humana ha producido no tiene por qué ser necesariamente una fantasía. Pero tampoco estamos autorizados a considerarlos como verdaderos, porque normalmente no sabemos si tienen su correspondencia en lo que realmente existe, afirma Lucasiewicz3. Sin embargo, se incluyen si están ligados por relaciones de consecuencia a juicios del primer tipo y si no conducen a consecuencias que estén en discordancia con los hechos.
II. DESARROLLO
Ahora pasemos a enumerar las características que apropia la Bioética como a la del conocimiento científico:
o El conocimiento científico como en la Bioética es crítico porque trata de distinguir lo verdadero de lo falso. Se distingue por justificar sus conocimientos, por dar pruebas de sus verdades, por eso es fundamentado, porque demuestra que es cierto.
o Se fundamenta a través de los métodos de investigación y prueba, el investigador sigue procedimientos, desarrolla su tarea basándose en un plan previo. La investigación científica no es errática sino planeada.
o Su verificación es posible mediante la aprobación del examen de la experiencia. Las técnicas de la verificación evolucionan en el transcurso del tiempo.
o Es sistemático porque es una unidad ordenada, lo nuevos conocimientos se integran al sistema, relacionándose con los que ya existían. Es ordenado porque no es un agregado de informaciones aisladas, sino un sistema de ideas conectadas entre sí.
o Es un saber unificado porque no busca un conocimiento de lo singular y concreto, sino el conocimiento de lo general y abstracto, o sea de lo que las cosas tienen de idéntico y de permanente.
o Es universal porque es válido para todas las personas sin reconocer fronteras ni determinaciones de ningún tipo, no varía con las diferentes culturas.
o Es objetivo porque es válido para todos los individuos y no solamente para uno determinado. Es de valor general y no de valor singular o individual. Pretende conocer la realidad tal como es, la garantía de esta objetividad son sus técnicas y sus métodos, investigación y prueba.
o Es comunicable mediante el lenguaje científico, que es preciso e unívoco, comprensible para cualquier sujeto capacitado, quien podrá obtener los elementos necesarios para comprobar la validez de las teorías en sus aspectos lógicos y verificables.
o Es racional porque la Bioética como ciencia conoce las cosas mediante el uso de la inteligencia, de la razón.
o Como el conocimiento científico es provisional, porque la tarea de la ciencia y de la Bioética no se detiene, prosigue sus investigaciones con el fin de comprender mejor la realidad. La búsqueda de la verdad es una tarea abierta.
La ciencia explica la realidad mediante leyes, éstas son las relaciones constantes y necesarias entre los hechos. Son proposiciones universales que establecen en qué condiciones sucede determinado hecho, por medio de ellas se comprenden hechos particulares. También permiten adelantarse a los sucesos y predecirlos. Las explicaciones de los hechos son racionales, si son obtenidas por medio de la observación y la experimentación. La Bioética como ciencia tiene su tarea propia de administrar el conocimiento para su utilización benéfica, como lo trazara Van Rensselaer Potter de una Bioética como conocimiento para buen uso del conocimiento4.
A su vez el hombre no ha respetado a la naturaleza, tomándola como una concepción parasitaria de la misma y colocándola a su servicio, dividiéndola en ciencias menores o particulares como una forma de acercarse al conocimiento pleno.
Podríamos afirmar que para superar esta separación interdisciplinaria de las ciencias que ha creado unos intersticios de fronteras deshabitadas e indescifrables para las cuales la naturaleza no puede dar respuesta, pero si el hombre, con el advenimiento la Bioética.
Imagina el autor de este ensayo la Bioética como un gran recipiente ilimitado al cual igualaremos al Conocimiento y seguimos imaginando su contenido o partes denominadas ciencias, como esferas, el contenido de esas esferas son disciplinas que delimitan un espacio o intersticios que sólo puede ser llenado por un líquido llamado Bioética, que es el puente o substancia que entrelaza los intersticios de las ciencias y sumada llega al Conocimiento.
El hecho de la ciencia, según Gustavo Bueno Martinez5 tiene una característica global que algunos estiman como una determinación contingente, es decir, no vinculada necesariamente a la idea de ciencia. Según esta característica, el hecho de la ciencia podría quedar determinado como el hecho de la pluralidad de las ciencias.
De esta forma la Bioética se delimita (Bioética como una ciencia o disciplina) y es frontera a su vez de todas las ciencias (Bioética como una ciencia interdisciplinaria), las comunica (transdisciplinaria) y finalmente las interrelaciona (Bioética como una ciencia intertransdisciplinaria).
CONCEPTUALIZACIONES DE LA BIOETICA
Ahora vamos a pasearnos por las diferentes miradas y conceptualizaciones de la Bioética, con el fin determinar si alguna de esas definiciones la categoriza en el marco de las ciencias.
Materialista:
La Bioética, según Gustavo Bueno6, puede considerarse desde al menos dos puntos de vista: Bioética como una idea de disciplina de conocimiento nuevo (Gnoselógica) y Bioética como dimensión de la vida (Ontológica).
Está dualidad parece derivar interrogantes de su génesis:
Bioética constituida como aplicación de la ética a la vida? Bioética como intersección de disciplinas?
Bioética como descubrimiento de un campo nuevo?
Bioética como organización de un sistema previo?
También ciertos interrogantes en su estructura:
La Bioética no es una ciencia categorial ni una tecnología? La Bioética es una disciplina filosófica en sentido estricto?
La Bioética como unidad difuminada y precaria?
Para intentar resolver estos interrogantes, la Bioética debe ser conceptualizada como una doctrina, alejada de fundamentos eclécticos (seleccionando solo lo conciliable de teorías contrarias) y doxográficos (Recogida de opiniones en forma de enunciados sin establecer una crítica, también se le conoce como estudios teofrasticos).
Global:
Al objetivo de la Bioética, hoy, es de mejorar la calidad de vida de las personas en un sentido global y humanista. El primer autor que utilizó el término “bioética” en el sentido de una disciplina específica fue Van Rensselaer Potter7, médico oncólogo de los EE UU, que lo empleó en el título de un libro en el que defendía la necesidad de vincular el uso de las ciencias biológicas y médicas titulado Bioethics: a Bridge to the Future (Englewood Cliffs, N.J., 1971).
En él propone establecer un puente entre las ciencias biológicas, la ética y el ámbito de los valores humanos, la única manera de enlazar el presente con un futuro digno de ser vivido.
“Estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias humanas y de la atención sanitaria, en cuanto se examina esta conducta a la luz de valores y principios morales.”
Potter concibe la Bioética8: Como una nueva disciplina que combina el conocimiento biológico con un conocimiento de los sistemas de valores humanos...” Elegí bio - para representar el conocimiento biológico, la ciencia de los sistemas vivos; y elegí ethics para representar el conocimiento de los sistemas de valores humanos.”
Pretendía llegar a una ética global basada en dichos conocimientos. Para Potter9 la Bioética es una disciplina que actuaría como un puente entre dos culturas, la de las ciencias y la de las humanidades.. Uno de sus objetivos era crear una disciplina donde exista una verdadera dinámica entre el ser humano y el ambiente, él mismo habló de una ética de la tierra.
André Hellegers10 de la universidad de Georgetown, obstetra holandés, reclama la paternidad del término bioética, quien lo utiliza para dar el nombre al Centro Joseph y Rose Kennedy Institute for the Study of Human Reproduction and Bioethics, meses después de la aparición del libro de Potter. El legado de Hellegers es entender la bioética como un puente entre la medicina, la filosofía y la ética, fue el sistematizador académico y divulgador, dióle un enfoque restringido hacia la medicina y la biología.
Principialista:
Beauchamp T., y Childress J.11,, con su texto clásico, exponen los principios que rigen la ética biomédica, con sus vertientes humanistas y utilitaristas visionan los conceptos que priman esencialmente la justicia sanitaria.
Diego Gracia Guillén12, bioeticista español, presenta las bases de una bioética secular, pluralista y racional. Hace referencia a problemas de la Macro bioética, haciendo alusión al enfoque Potteriano y de problemas de Micro bioética con clara relación o alusión de Hellegers.
“Mi visión de la Bioética, exige una mirada mucho más amplia “ acota Potter13 disgustado y desilusionado por la orientación dada por Hellegers.
Otros Conceptos:
François Malherbe14 ha definido la bioética como el estudio de las normas que deben regir nuestra acción en el terreno de la intervención técnica del hombre sobre su propia vida.
Pierre Deschamps15: “La ciencia normativa del comportamiento humano aceptable en el dominio de la vida y de la muerte”.
David Roy16 la concibe: “El estudio interdisciplinario del conjunto de condiciones que exige una gestión responsable de la vida humana (o de la persona humana) en el marco de los rápidos y complejos progresos del saber y de las tecnologías biomédicas”.
Reich, W. T17., en su Encyclopedia of Bioethics (1995) la concibe como:“ Estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias biológicas y la atención a la salud, en la medida en que esta conducta se examine a la luz de valores y principios morales.”
Para Gilbert Hottois18, la Bioética cubre un conjunto de investigaciones, de discursos y de prácticas, generalmente pluridisciplinarias y pluralistas, que tienen como objeto aclarar y, cuando es posible, resolver preguntas de tipo ético suscitadas por la I&D biomédicos en el seno de sociedades caracterizadas, en diversos grados, por ser individualistas, multiculturales y evolutivas”.
Para J. A. Mainetti19, ve el movimiento bioético “como fenómeno cultural en los Estados Unidos, se caracteriza por l fórmula de un BIOS tecnológico y un ETHOS secular”.
Para la argentina y filosofa Teresa Asnariz20 . ”La Bioética analiza argumentativamente e intertransdisciplinariamente situaciones dilemáticas valorativas surgidas en y desde las ciencias de la vida y de la salud, debido a la creciente tecnificación que impacta la vida en toda su amplitud, y a la variedad de paradigmas existentes. El análisis busca, con responsabilidad solidaria, llegar a consensos donde prime el respeto por la dignidad humana y la vida en general tanto presente como venidera”. Esta definición acertada, aunque un poco larga imprime el objetivo del quehacer Bioético como una ética aplicada, en la que no hay acuerdo en la mayoría los bioeticistas de hoy.
NACIMIENTO DE LA BIOÉTICA
Se conceptuado que el nacimiento de la bioética obedece a las razones siguientes21:
A. Vertiginoso desarrollo de la ciencia biomédica que impacta fuertemente en el comienzo y final de la vida.
B. Nacimiento de sociedades seculares y pluralistas.
C. Nacimiento de la dimensión social de la medicina.
D. Gran deterioro del ambiente.
PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA BIOETICA
1. La vida humana es inviolable.
2. Unión entre verdad-vida-libertad.
3. La ciencia, la técnica y el progreso están al servicio del hombre. (No deben ser motivo de su esclavitud)
4. No todo lo que es técnicamente posible puede considerarse moralmente permisible.
5. El estatuto epistemológico de la ciencia. (O del conocimiento científico)
6. El fin no justifica los medios.
7. La regla de oro de la bioética: tratar a los demás como a uno le gustaría que le tratasen.
8. La ciencia, la técnica y el progreso están al servicio de la vida.
La bioética empezó a cultivarse de manera institucionalizada en los EE UU a finales de los años sesentas, con la creación de dos importantes centros:
El Hastings Center de Nueva York (1969) y el Kennedy Institut de Washington (1971), cuyo nombre completo es “Joseph and Rose Kennedy Institute for the Study of Human Reproduction and Bioethics” (André Hellegers de la Universidad de Georgetown fue asesor del proyecto).
Para Silvia Brussino22 filosofa argentina, la Bioética la conceptúa "...una primera aproximación -que podríamos llamar periférica- a la bioética, como conjunto de temas atravesado por el cuestionamiento a la idea del avance tecnocientífico como progreso lineal de la humanidad. Esta forma de hacer bioética es más bien teórica y se inscribe en la visión crítica de la ciencia y la técnica."
De igual manera Gustavo Bueno Martínez, filosofo y bioeticista español piensa que “La Bioética, en cuanto disciplina implantada de hecho en la sociedad internacional a lo largo del último cuarto del siglo XX (una disciplina que comporta una cierta terminología, característica de una «comunidad disciplinar» dotada de libros, cátedras, congresos, debates), no es una disciplina científica susceptible de ser considerada como una ciencia delimitable en el conjunto de las ciencias biológicas. Pero el que la Bioética no sea una ciencia biológica, así como tampoco una ciencia categorial de cualquier otro orden, no amengua en nada su importancia".
III. CONCLUSIONES
Históricamente desde su nacimiento, la Bioética, fue bautizada y descrita por su creador Van Rensselaer Potter, como la “Ciencia de la Supervivencia” e imprime las bases conceptuales para erigir una ética global de la tierra, como forma de heredar nuestro planeta a las generaciones futuras. Esta concepción Potteriana de una ética universal o global es superior a las bases epistemológicas de la ética, de hecho excluyendo de plano a la Bioética, como concepto de ser una ética aplicada. Esta función de la Bioética como objetivo principal de intermediación y puente entre las ciencias, como administradora del conocimiento para uso y beneficio de los seres vivos, con metodología, procesos de investigación y comunicación propias, la enmarca dentro de la categoría de las ciencias.
La Bioética como ciencia, es el lugar del conocimiento donde la Cultura de las ciencias y la Cultura de las humanidades, dialogan, concilian y trabaja con el objeto de limitar los efectos deletéreos de las tecno ciencias en los seres vivos.
En bioética y en otros campos del conocimiento humano, el primer principio adaptable a una sociedad pluralista se basa en el respeto del marco de prioridades de cada ciudadano y la abstención de inducir a cualquier persona a actuar de una forma que no pueda justificar moralmente. Esto conlleva a no solicitar nunca a persona alguna a que se practique un aborto, done un órgano o sangre, si la persona cree que el hecho de abortar un feto, donar un órgano o sangre, no se puede justificar por razones religiosas, culturales, metafísicas o de cualquiera otra índole.
Dentro de las tareas importantes de la Bioética como ciencia, la constituye sus actividades pluridisciplinarias, de armonizar el uso de las ciencias biomédicas y sus tecnologías con los derechos humanos, en relación con los valores y principios de autonomía, no maleficencia, justicia y beneficencia proclamados, por cuanto es el primer paso para la protección del ser humano.
Sin embargo no existe en el momento un consenso que haya calificado una conceptualización de la Bioética como ciencia, pero tampoco hay un disenso en conceptualizarla como "La conciencia de la ciencias medicas y biológicas, como una práctica dinámica, racional, y reguladora de los valores éticos y deontológicos con la característica de ser multidisciplinaria y que tiene como objetivo la preservación de la dignidad humana en sus diversas expresiones".como la define el Profesor mexicano Dr. Gerardo Sela Bayardo23.
IV. IBIBLIOGRAFIA
1. HOTTOIS, Gilbert. ¿Qué es la bioética? Trad. esp.
Chantal Aristizábal. Bogotá: VRIN-Universidad El
Bosque, 2007.
2. POTTER, Van Rensselaer. “Bioethics, the Science of Survival” En:Bioethics, Bridge to the Future. Englewood Cliffs, 1971
3. LLANO E. Alfonso. ¿Qué es la Bioética?. Bogotá. Editorial 3R. 2001. Págs. 261.
4. GARZON DÍAZ, Fabio Alberto. Bioética Manual Interactivo. Bogotá. Editorial 3R Editores. 2000. Págs.383
5. BUENO. Gustavo, ¿Qué es la Bioética? Biblioteca Filosofía en Español, Oviedo 2001.
6. BEAUCHAMP, T., CHILDRESS, J., Principios de Ética Biomédica. Barcelona. Masson. 1999.
7. FRANCOIS MALHERBE. Jean. Hacia una Ética de la Medicina. Bogotá. San Pablo.1993
V. CITAS BIBLIOGRAFICAS
1. André Hellegers (1926-1979), nació en Holanda y emigró a los Estados Unidos cuando tenía 27 años. Médico, especializado en Ginecología y Obstetricia. Investigador distinguido en el campo de la fisiología del feto. Fue presidente de la Sociedad para la Investigación Ginecológica y de la Sociedad de Investigación Perinatal. Con el patrocinio del matrimonio Sargent Shriver-Eunice Kennedy,[] fundó en la Universidad de Georgetown el primer instituto universitario de Bioética, el Instituto Joseph y Rose Kennedy para el Estudio de la Reproducción Humana y Bioética, conocido como Instituto Kennedy.[] El instituto fue inaugurado el 1 de octubre de 1971.
2. LUKASIEWICZ Jan. Estudios de Lógica y Filosofía: .http://www.philosophia.cl/biblioteca/lukasiewicz,hthm. Cited:11/02/09 hora 10:18
3. LUKASIEWICZ Jan. Ibíd. Estudios de Lógica y Filosofía: en Elementos creativos de la ciencia.
4. GARZON DIAZ. Fabio Alberto. Bioética Manual Interactivo. Bogotá. Editorial 3R.2000.Pág.21
5. BUENO MARTINEZ. Gustavo. Qué es la Ciencia. Tomado de http://www.filosofia.org/aut/gbm/1995qc.htm. Cited 23/04/09
6. BUENO MARTINEZ. Gustavo, ¿Qué es la Bioética? Biblioteca Filosofía en Español, Oviedo 2001
7. LLANO E. Alfonso. ¿Qué es la Bioética?. Bogotá. Editorial 3R. 2001. En: Bioética, la ciencia de la supervivencia. Van Rensselaer Potter. Pág 25.
8. POTTER, Van Rensselaer. Bioethics, Bridge to the Future. Englewood Cliffs, 1971, p. 152.
9. GARZON DÍAZ. Fabio A.,Op. Cit., página 41
10.www.serbi.ula.ve/serbiula/libroselectronicos/Libros/bioetica/pdf/partei.pdf.cited:21-04-09
11. BEAUCHAMP, T., CHILDRESS, J.,Principios de Etica Biomédica. Barcelona. Masson. 1999.
12. GARZON DÍAZ. Fabio A., LLANO E. Alfonso.
13. GARZON DÍAZ. Fabio A.,Op. Cit., página 23.
14. FRANCOIS MALHERBE.Jean.Hacia una Ética de la Médicina. Bogotá. San Pablo.1993. Pag.85
15. ROMERO C. Marisol. Ensayo: Bioética de la Clonación Humana. Un punto de vista Cristiano. En:www.universidadflet.org/moodle/mod/resource/view.php?inpopup=true&id=8692 – Cited: 22-04-09
16. ROY David. Fundador en 1976 el “Centre de Bioéthique” en el Institut de Researches Cliniques de Montreal. En: http://bioeticayuniversolibre.blogspot.com/2007/06/que-es-la-bioetica-y-como-afecta-el.html.
17. W. T. Reich, Encyclopedia of Bioethics. Nueva York. MacMillan.1995. Pág. 32
18. HOTTOIS, Gilbert. ¿Qué es la bioética? Trad. esp.
Chantal Aristizábal. Bogotá: VRIN-Universidad El
Bosque, 2007.
19. LLANO E. Alfonso. .,Op. Cit., página 222
20. LLANO E. Alfonso. Ibíd. Pag.193
21. GARZON DÁZ. Fabio A. Op. Cit., Pags 23-28.
22. BRUSINO. Silvia. Bioética, racionalidad y Principio de Realidad.En:http://bioeticayuniversolibre.blogspot.com/2007/06/que-es-la-bioetica-y-como-afecta-el.html.
23. SELA BAYARDO.Gerardo. Ética y Medicina. Rev Biomed 1997; 8:107-111.
martes, 1 de septiembre de 2009
BIOÉTICA DE LA INFORMACIÓN EN SALUD OCUPACIONAL
BIOÉTICA DE LA INFORMACIÓN EN SALUD OCUPACIONAL
ENSAYO
NEIVA HUILA JUNIO 2009
BIOÉTICA DE LA INFORMACIÓN EN SALUD OCUPACIONAL
Los dilemas bioéticos que surgen en la práctica de la Salud Ocupacional, Medicina del Trabajo y profesiones afines, por gran parte se deriva de la recogida, almacenamiento, análisis y utilización de información sobre los trabajadores. Estos procesos pueden llevarse a cabo de una manera sistemática, o bien para un fin concreto, para mejorar la salud y la calidad de vida de los trabajadores o las condiciones de trabajo. Son motivos que en sí mismos tienen siempre importancia fundamental para la salud en el trabajo. Sin embargo, esta información puede utilizarse también para prácticas selectivas que pueden llegar a ser discriminatorias si se aplican, por ejemplo, a la selección de personal o al reparto de tareas. La información obtenida de las historias clínicas o de los archivos personales pueden tener, en principio, la posibilidad de que se utilice en contra del individuo de una manera inaceptable o que viole los principios bioéticos fundamentales.
Esta información la conforma datos y observaciones registrados en exploraciones médicas previas a la contratación o en programas rutinarios de vigilancia de la salud o de exploración selectiva. Estos tipos de programas o rutinas suelen ser introducidos por las propias empresas o motivados por requisitos legales. La información puede incluir también los datos recogidos en las consultas médicas a las que acuden las personas afectadas. Una fuente de información que tiene un interés especial en el campo de la medicina del trabajo es el control biológico de las exposiciones en el lugar de trabajo.
En el ejercicio de la Salud Ocupacional o de la Medicina del Trabajo, así como en las investigaciones que se realizan en este campo, se recogen y documentan diferentes tipos de observaciones que a la larga se utilizan en mayor o menor medida contra o en beneficio de los trabajadores. La información puede referirse a estados de salud en el pasado o a comportamientos relacionados con la salud, como el ausentismo por enfermedad. También puede contener observaciones sobre síntomas y resultados de reconocimientos médicos y pruebas de laboratorio. Este último tipo de información puede referirse a la capacidad funcional, la fuerza muscular, la resistencia física o las destrezas cognitivas o intelectuales del trabajador y puede contener también evaluaciones de diferentes aspectos del rendimiento físico o laboral. La información también puede contener, en el extremo oscuro del espectro de la salud, datos sobre problemas de salud, minusvalías, estilos de vida extremos, consumo de alcohol, drogas y otros productos tóxicos, etc. Aunque muchos de estos datos resultan relativamente sin importancia alguna o inocuos por separado, cuando se combinan y se recopilan con carácter histórico a lo largo del tiempo pueden llegar a proporcionar una descripción muy particularizada y extensa de las características del trabajador. La información se registra y almacena utilizando diferentes métodos, en el caso de los archivos que contienen información individual del trabajador, el método más habitual consiste en rellenar a mano las fichas. También se pueden utilizar bases de datos, empleando cintas magnéticas o disquetes para guardar la información. Puesto que la capacidad de memoria de estos archivos informatizados es enorme, las bases de datos constituyen en sí mismas una posible amenaza para la integridad personal. La información que se almacena en estos bancos de datos, registros y ficheros, si cae en manos de personas inadecuadas, puede convertirse en un instrumento de poder y utilizarse en perjuicio de la persona en cuestión.
Por definición legal este tipo de información debe tener carácter confidencial, que de no ser así, queda fuera del ámbito normativo, siendo objeto de este ensayo. Tampoco es mi intención dar aquí una definición funcional del concepto de la integridad personal o proponer esquemas para juzgar qué información ha de considerarse más o menos confidencial con respecto a los principios bioéticos. Esa tarea me sería imposible. La sensibilidad de la información en este sentido depende del contexto y de muchos otros factores. Lo que sí es importante es aplicar los principios bioéticos fundamentales a la hora de tratar cuestiones sobre cómo, por quién y en qué circunstancias se tratan estos datos y ese tipo de información.
ANÁLISIS DE RIESGOS
He abordado la explicación de los principios del análisis bioético desde el punto de vista de la información sobre la salud o relacionada con ella contenida en registros individuales, como son las historias clínicas o los archivos personales. Sin embargo, tanto en la práctica de la Salud Ocupacional, como de la Medicina del Trabajo y profesiones afines, existen otros tipos de información cuya obtención, procesamiento y utilización pueden plantear problemas bioéticos o incluso conflictos entre los mismos principios bioéticos. No obstante, este tipo de información suele analizarse tomando como referencia los principios bioéticos de autonomía, beneficencia y justicia. Es el caso de la evaluación de los peligros y el análisis de los riesgos. En situaciones en la que, por ejemplo, la información sobre un peligro para la salud en el trabajo se ha ocultado deliberadamente a los trabajadores, cabe esperar que el análisis bioético demuestre claramente que se han violado los tres principios bioéticos. Esto ha de cumplirse con independencia de que alguna de las partes interesadas considere que la información es confidencial. La dificultad surge cuando la información es incierta, insuficiente o incluso inexacta.
Es un lugar común que existan opiniones muy diferentes sobre la validez de las pruebas, lo cual no altera la estructura básica de las cuestiones bioéticas planteadas. En el caso por ejemplo de las investigaciones de la salud en el trabajo, es frecuente que los trabajadores tengan que recibir información sobre los proyectos de investigación pasados, presentes o futuros. Si la investigación se realiza sin explicar a los trabajadores participantes ni el motivo de la misma, ni todas las implicaciones del proyecto y sin solicitar el consentimiento informado de todos los participantes, el análisis bioético ha de demostrar que se han violado los principios bioéticos fundamentales de autonomía, beneficencia y justicia. Es evidente que la naturaleza técnica y compleja de este tema pueda causar dificultades prácticas en la comunicación entre los investigadores y otras partes interesadas. Este hecho en sí mismo no altera la estructura del análisis ni las cuestiones bioéticas que se plantean.
RESERVA Y CUSTODIA DE LA INFORMACION
Trataré sobre los aspectos bioéticos de las actividades relacionadas con la salud en el trabajo, entre ellas la investigación, con respecto al tratamiento de la información de trabajadores individuales, no tanto en términos prácticos o de eficacia, sino por referencia a lo que puede considerarse correcto o incorrecto. Aquí no se trata de ofrecer una fórmula universal para decidir si las prácticas relacionadas con el tratamiento de la información o las cuestiones de confidencialidad pueden ser éticamente justificadas o defendidas. En esta parte del ensayo se describen los principios bioéticos básicos de autonomía, beneficencia, ausencia de maleficencia y justicia, así como sus implicaciones para estos aspectos de los derechos humanos.
Los principios básicos utilizados en los análisis bioéticos pueden aplicarse también al análisis de las implicaciones en la producción, la comunicación y la utilización de otro tipo de información como, por ejemplo, los resultados de las investigaciones sobre la salud en el trabajo. Puesto que este ensayo sólo pretende ser un resumen, no se describirán con detalles específicos. En el mercado de trabajo, en una empresa o en un lugar de trabajo, las cuestiones relacionadas con la salud afectan principalmente a personas independientes y económicamente activas. Pueden ser personas sanas o personas con problemas de salud, cuyas causas, manifestaciones y consecuencias estén en mayor o menor medida relacionadas con su trabajo y con las condiciones del lugar de trabajo. Además, una amplia gama de profesionales y personas con distintas funciones y responsabilidades pueden verse implicadas en problemas de salud que afecten a los trabajadores en el lugar de trabajo, como por ejemplo: empresas y sus representantes; sindicatos y sus representantes; profesionales sanitarios; administradores de seguros y seguridad social; investigadores; representantes de los medios de comunicación.
PATRONES DE CONDUCTA BIOÉTICA
Estos son conocidos como cánones y establecen las normas de conducta bioética que debe aplicar los profesionales del área de la salud laboral, en el ejercicio de su profesión y de su principal misión: proteger la salud y el bienestar de los trabajadores y de la sociedad en general contra los peligros químicos, microbiológicos y físicos para la salud, presentes u originados en el lugar de trabajo.
El profesional de la Salud Ocupacional y profesiones afines1 debe:
Ejercer su profesión de acuerdo con los principios científicos establecidos, sabiendo que la vida, la salud y el bienestar de las personas pueden depender de su juicio profesional y que está obligado a proteger la salud y el bienestar de las personas.
Asesorar a las partes afectadas con respecto a los riesgos potenciales para la salud y las precauciones que deben adoptarse para evitar efectos nocivos en la salud.
Promover y mantener la confidencialidad de la información personal y empresarial que se obtenga durante el desarrollo de las actividades de higiene industrial, excepto cuando la ley u otras consideraciones sobre la salud y la seguridad dicten lo contrario.
Evitar circunstancias en las que pueda verse comprometido su juicio profesional o puedan surgir conflictos de intereses.
Prestar servicios exclusivamente en su ámbito de competencia.
Actuar de manera responsable para contribuir a la integridad de la profesión.
La información que se obtiene de la práctica de la Salud Ocupacional como la Medicina del Trabajo y profesiones afines, las cuestiones relacionadas con el derecho a la información afectan a todos estos grupos y a la relación que mantienen entre sí. Esto significa que las cuestiones del libre acceso o la confidencialidad de la información con respecto a los derechos humanos, los derechos de los trabajadores y las necesidades de las empresas o de la sociedad en general, tienen un gran alcance y pueden presentar también una gran complejidad. De hecho se trata de un área de importancia decisiva en la bioética de la medicina del trabajo.
CONSIDERACIONES BÁSICAS
Por principios de derechos las personas, específicamente para nuestro caso temático, los trabajadores tienen el derecho prima facie a la intimidad, lo que significa que tienen la necesidad y el derecho de ocultar o revelar, de conocer o ignorar distintos aspectos de la vida suya en sociedad y de su relación con el mundo exterior. De igual forma, una sociedad necesita saber ciertas cosas sobre sus ciudadanos.
En el lugar de trabajo o en una empresa, las cuestiones relacionadas con la productividad y la salud afectan a empresarios y trabajadores, como colectivo y como individuos. En algunas situaciones, entran también en juego los intereses públicos, representados por organismos públicos u otras instituciones que reclaman el legítimo derecho a saber.
El asunto inmediatamente a plantearnos es la de conciliar estas necesidades y las condiciones que deben darse para que la necesidad de información de una empresa o de la sociedad permita legítimamente inmiscuirse en el derecho a la intimidad de una persona. En este proceso de conciliación se producen conflictos éticos que han de resolverse. Si la necesidad de información de una empresa o de la sociedad no es compatible con la necesidad de protección de la intimidad de los trabajadores, tendrá que decidirse qué necesidad o derecho a la información debe prevalecer. El conflicto bioético se origina como consecuencia de la responsabilidad de la empresa de adoptar las medidas preventivas necesarias contra los peligros para la salud en el lugar de trabajo. Para asumir esta responsabilidad, la empresa necesita información tanto sobre las condiciones de trabajo como sobre la salud de los trabajadores. Es posible que los trabajadores deseen que cierto tipo de información sobre sí mismos se mantenga confidencial o en secreto, aun cuando reconozcan la necesidad de medidas preventivas.
PERSPECTIVAS MORALES
Los conflictos bioéticos en el campo de la Salud Ocupacional, pueden enfocarse utilizando los dos paradigmas éticos clásicos: ética consecuencialista o ética deontológica. La ética consecuencialista se centra en lo que es bueno o malo, perjudicial o útil en función de sus consecuencias. Por ejemplo, la ambición social expresada como el principio de maximizar los beneficios para el mayor número de miembros de una comunidad es un reflejo de la ética consecuencialista2. La característica distintiva de la ética deontológica es que considera obligatorias determinadas acciones o conductas humanas como, por ejemplo, decir siempre la verdad como principio de la veracidad, con independencia de sus consecuencias. La deontología considera que los principios morales son absolutos y nos imponen el deber absoluto de respetarlos.
Estos paradigmas de la filosofía moral básica suelen utilizarse, por separado o conjuntamente, para valorar las actividades o conductas humanas desde un punto de vista bioético.
DERECHOS HUMANOS
Cuando se debaten los aspectos bioéticos de la Salud Ocupacional, Medicina del Trabajo y profesiones afines, la influencia de los principios éticos en las relaciones humanas y las cuestiones relativas a la necesidad de información en el lugar de trabajo, es imprescindible exponer con claridad los principios básicos más importantes. Estos principios pueden encontrarse en las declaraciones internacionales de derechos humanos. También se reflejan en los códigos de ética y de conducta de los profesionales.
En esta materia los derechos humanos tanto individuales como sociales desempeñan un papel primordial en la asistencia sanitaria. Los más relacionados con esta actividad son el derecho a la vida, el derecho a la integridad física y el derecho a la intimidad. Estos derechos se contemplan en:
La Declaración Universal de Derechos Humanos adoptada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas.
El Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (Consejo de Europa, 1950).
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 1966, de la Organización de las Naciones Unidas.
Los códigos profesionales formulados y adoptados por la Asociación Mundial de Médicos tienen especial importancia para el personal de los servicios de medicina del trabajo. Estos códigos son:
Código internacional de ética médica (1949-1968) y Declaración de Ginebra (1948-1968)3.
Declaración de Helsinki: Recomendaciones para los doctores en medicina que realizan investigaciones biomédicas en seres humanos (1964-1975-1983,2005).
Los derechos humanos individuales no tienen, en principio, relación alguna con las condiciones económicas. Se basan en el derecho a la autodeterminación, que requiere tanto la autonomía como la libertad del ser humano.
PRINCIPIOS BIOÉTICOS
Revisando el Informe Belmont4 se observa que el principio de autonomía se centra en el derecho que tiene toda persona a la autodeterminación. Según este principio, todos los seres humanos tienen la obligación moral de respetar el derecho humano a la autodeterminación, siempre y cuando no se usurpe el derecho de los demás a decidir su forma de actuar en asuntos que tan sólo les conciernen a ellos. Una consecuencia importante de este principio para el ejercicio de la medicina del trabajo es el deber moral de considerar confidencial cierto tipo de información sobre las personas.
El segundo principio, el principio de la asistencia, combina dos principios bioéticos: la ausencia de maleficencia y la beneficencia.
El primero establece la obligación moral de todo ser humano de no causar sufrimiento a otros. El segundo establece el deber de hacer el bien. Según este principio, todos los seres humanos tienen la obligación moral de prevenir y eliminar el sufrimiento o el daño y, también en cierta medida, de promover el bienestar. Una consecuencia práctica para el ejercicio de la medicina del trabajo es la obligación de tratar de identificar de forma sistemática los riesgos de enfermedad en el lugar de trabajo o las condiciones del mismo que pueden poner en peligro la salud o la calidad de vida de los trabajadores, así como la obligación de adoptar medidas preventivas o correctoras siempre que se descubran esos riesgos o factores de riesgo. El principio de beneficencia puede aplicarse también a la investigación de la salud en el trabajo.
El principio de justicia o equidad implica la obligación moral que tiene todo ser humano de respetar los derechos de los demás, siempre de forma imparcial, y de contribuir al reparto de las cargas y beneficios, de tal manera que los miembros o colectivos menos privilegiados de la comunidad reciban una atención especial. En la práctica, las consecuencias más importantes de este principio se concretan en la obligación de respetar el derecho de los demás a la autodeterminación y de dar prioridad a las personas o los grupos más vulnerables o más expuestos a riesgos para la salud en el lugar de trabajo.
Cuando se consideran estos tres principios, conviene recordar que, en los servicios de salud, el principio de autonomía ha reemplazado al principio de la beneficencia como principio básico de la bioética. Esto constituye, de hecho, una de las reorientaciones más radicales en la larga historia de la tradición hipocrática4. La aparición de la autonomía como concepto sociopolítico, jurídico y moral ha influido profundamente en la bioética. Ha desplazado el centro de la toma de decisiones del médico al paciente y como resultado, ha cambiado la relación entre médico y paciente de forma revolucionaria. Esta tendencia tiene consecuencias obvias en el campo de la medicina del trabajo. En los servicios de salud y en las investigaciones biomédicas, esta tendencia se relaciona con una serie de factores que influyen en el mercado de trabajo y en las relaciones laborales.
Entre estos factores cabe mencionar la atención que están recibiendo los enfoques participativos que implican a los trabajadores en los procesos de decisión, la expansión y mejora de la enseñanza pública, la aparición de distintos movimientos en defensa de los derechos humanos y los rápidos cambios tecnológicos en las técnicas de producción y organización del trabajo.
Estas tendencias han contribuido al surgimiento del concepto de integridad como un valor importante íntimamente relacionado con el de la autonomía. La integridad, en su sentido ético, significa el valor moral del todo, considerando a todos los seres humanos como personas y fines en sí mismos, independientes en todas las funciones y acreedores de respeto por su dignidad y valor moral.
Los conceptos de autonomía e integridad están vinculados en el sentido de que la integridad expresa un valor fundamental equivalente a la dignidad de la persona. El concepto de autonomía expresa más bien el principio de libertad de acción dirigido a la protección y la promoción de esa integridad. Existe una importante diferencia entre estos dos conceptos y es que el valor de la integridad no admite grados. O se mantiene intacta o se quebranta o incluso pierde. La autonomía admite distintos grados y es variable. En ese sentido, la autonomía puede restringirse más o menos o, por el contrario, ampliarse.
DERECHO A LA INTIMIDAD Y A LA CONFIDENCIALIDAD
El respeto a la intimidad y a la confidencialidad5 de Los trabajadores es consecuencia del principio de la autonomía. La intimidad puede ser invadida y la confidencialidad violada cuando se revela o publica información que puede utilizarse para identificar o exponer a una persona a reacciones o respuestas no deseadas, o incluso hostiles, de otros. Esto significa que existe la necesidad de proteger dicha información para que no se divulgue. Por otro lado, cuando la información es esencial para descubrir o prevenir riesgos para la salud en el lugar de trabajo, existe la necesidad de proteger la salud de ciertos trabajadores o, incluso a veces, de un colectivo más grande de trabajadores que están expuestos a los mismos riesgos en el lugar de trabajo.
Es de resaltar la necesidad de proteger la información sobre los individuos y la necesidad de proteger la salud del colectivo de trabajadores y mejorar las condiciones de trabajo son compatibles. Se trata de sopesar las necesidades del individuo frente a los beneficios para el colectivo. Es posible que surjan conflictos con los principios de autonomía y beneficencia, respectivamente. En este tipo de decisiones, habrá que analizar las cuestiones de quién debe estar autorizado a saber y con qué fin.
Es muy importante analizar estos dos aspectos. Si la información sobre los trabajadores individuales se puede utilizar para mejorar las condiciones de trabajo en beneficio de todo el colectivo, existen razones éticas de peso para examinar el caso en profundidad.
Siempre deben existir procedimientos para impedir el acceso a la información a personas no autorizadas y su utilización para fines distintos a los establecidos o acordados con anterioridad.
ANÁLISIS BIOÉTICO
En un análisis bioético es esencial proceder paso a paso en la identificación, clarificación y resolución de los conflictos. Los distintos intereses creados y las diferentes partes presentes en el lugar de trabajo o en el mercado laboral, pueden presentarse como intereses éticos. El primer paso consiste, por tanto, en identificar las partes principales que participan en el proceso, describir sus intereses racionales y localizar los conflictos de intereses evidentes y potenciales. Es esencial que esos conflictos de intereses entre las diferentes partes interesadas se pongan de manifiesto y se expliquen en vez de ser ignorados.
Es también importante aceptar el hecho de que este tipo de conflictos son bastante comunes. En todos los conflictos éticos existen uno o más agentes y una o más personas a las que conciernen las acciones emprendidas por el agente o los agentes.
El segundo paso consiste en identificar los principios éticos de autonomía, beneficencia, ausencia de maleficencia y equidad. El tercer paso consiste en identificar las ventajas y beneficios éticos, así como las desventajas y los costes para aquellas personas u organismos implicados o afectados por el problema de salud en el trabajo. Las expresiones beneficio bioético o coste adquieren en este contexto un significado bastante amplio. Todo aquello que razonablemente pueda juzgarse beneficioso o con un efecto positivo desde el punto de vista bioético es un beneficio. Estos principios bioéticos fundamentales2 (autonomía, beneficencia y justicia) y las etapas del análisis asociadas a ellos se aplican tanto al tratamiento de la información en la práctica cotidiana de la medicina del trabajo como al tratamiento y divulgación de la información científica. Considerada desde este punto de vista, la confidencialidad de las historias médicas o de los resultados de los estudios de la salud en el trabajo puede analizarse aplicando los principios antes expuestos.
Este tipo de información puede referirse, por ejemplo, a peligros potenciales o sospechados para la salud en el lugar de trabajo, y su calidad y utilidad práctica varía en cada caso. Es evidente que el uso que se haga de este tipo de información plantea una serie de cuestiones éticas.
Quiero resaltar que este modelo de análisis bioético está destinado principalmente a estructurar las complejas relaciones que existen entre un trabajador individual, el colectivo de trabajadores de una empresa y los intereses creados en el lugar de trabajo y en la comunidad externa extra laboral. En el contexto actual se trata fundamentalmente de un ejercicio pedagógico basado sobre todo en el supuesto, considerado controvertido por la filosofía moral, de que la solución objetiva y correcta a un conflicto ético simplemente no existe. Bertrand Russell en 19796 escribió:
“Nosotros mismos somos los árbitros definitivos e irrefutables de los valores y, en el mundo de los valores, la naturaleza es tan sólo una parte. Por ello, en este mundo somos superiores a la Naturaleza. En el mundo de los valores, la naturaleza es en sí misma neutra; no es ni buena ni mala, por lo que no merece admiración ni tampoco censura. Nosotros somos quienes creamos valores y nuestros deseos son los que les confieren valor. En ese reino somos los reyes y si nos doblegamos a la Naturaleza, nos degradamos. Nosotros somos los que tenemos que decidir lo que es bueno, no la Naturaleza, ni siquiera la naturaleza personificada en Dios”.
Esta es otra manera de decir que la autoridad de los principios bioéticos, como ya se mencionó antes, está determinada por las personas o los grupos de personas, que pueden o no estar de acuerdo sobre lo que es intelectual o emocionalmente aceptable. Por consiguiente, a la hora de resolver los conflictos y problemas bioéticos, el diálogo entre las diferentes partes implicadas adquiere una especial relevancia. Es muy importante que todos los interesados tengan la posibilidad de intercambiar sus puntos de vista con los demás en un clima de respeto mutuo.
Aunque se acepta como un hecho que los conflictos bioéticos no tienen soluciones objetivamente correctas, no se puede deducir de eso que la definición del posicionamiento bioético se base en ideas subjetivas y carentes de principios. Es importante tener siempre presente que las cuestiones de la confidencialidad y la integridad pueden ser planteadas por diversos grupos o personas partiendo de normas y valores muy diferentes, según su propia comunidad moral secular. Por tanto, uno de los pasos importantes en un análisis bioético consiste en diseñar el procedimiento para establecer contacto con y entre las personas y los intereses colectivos afectados, así como los pasos que deben seguirse para iniciar el proceso que terminará en un acuerdo o desacuerdo sobre el tratamiento o divulgación de información confidencial.
Por último, se insiste en que el análisis ético se puede utilizar como herramienta para examinar las prácticas y estrategias alternativas de actuación. Este análisis no nos dará respuestas sobre lo que es correcto o incorrecto, o lo que se considera aceptable o inaceptable desde el punto de vista ético, pero crea un marco para la toma de decisiones cuando entran en juego los principios éticos fundamentales de la autonomía, la beneficencia, la maleficencia y la justicia.
Existen una serie de protección o garantías administrativas que pueden aplicarse para proteger la información confidencial. Los métodos más comunes son los siguientes:
1. Discreción y confidencialidad:
El contenido de las historias clínicas y otros materiales clasificados como información médica puede considerarse confidencial o secreto desde el punto de vista jurídico7. Hay que decir, sin embargo, que no toda la información contenida en estos documentos es necesariamente de naturaleza confidencial. También contienen información que puede comunicarse libremente sin causar daño a nadie.
Otro aspecto es la obligación que tienen algunos profesionales de guardar en secreto la información que les ha sido facilitada en confianza. Es el caso de las relaciones fiduciarias que se establecen en las consultas y la obligación de confidencialidad se aplica a la información médica o de cualquier otra índole que se trata en la relación entre médico y paciente. Este tipo de información puede estar protegida por la legislación, los convenios colectivos o los códigos profesionales. No obstante, debe tenerse en cuenta que el concepto de “información sobre la salud” no tiene una definición práctica, como tampoco la tiene el concepto de salud, razón por la cual el término puede ser objeto de diferentes interpretaciones.
2. Autorización de acceso a la información:
Este requisito puede, por ejemplo, aplicarse a los investigadores que buscan información en las historias clínicas o en los archivos personales de la seguridad social.
3. Consentimiento informado8, como condición para la recolección de datos y acceso a los archivos con información personal:
El principio del consentimiento informado, que implica el derecho a que la persona afectada participe en la decisión, es una práctica establecida por ley en muchos países para todas las cuestiones relacionadas con la recogida y el acceso a información personal.
El principio del consentimiento informado se considera cada vez más importante para el tratamiento de la información personal. Este principio implica que la persona en cuestión tiene el derecho prima facie a decidir qué información puede recolectarse, con qué fin, por quién, con qué métodos, en qué condiciones y qué garantías administrativas o técnicas deben existir para evitar el acceso de personas no autorizadas a dicha información.
4. Garantías técnicas para la protección de la información almacenada en ordenadores:
Estas garantías pueden consistir, por ejemplo, en la introducción de procedimientos codificados o en clave para evitar el acceso no autorizado a los archivos que contienen información personal o, si el acceso es legítimo, evitar que las personas puedan ser identificadas en la base de datos (habes data). Sin embargo, debe decirse que el anonimato, que significa codificar o encubrir el nombre y otros datos de la identidad de una persona, como es su número de la seguridad social, no siempre garantiza una protección fiable contra la identificación. El resto de la información que contienen los archivos personales puede ser suficiente para identificar a una persona.
5. Requisitos legales:
Entre ellos la prohibición, la autorización y el control para establecer y manejar fuentes informatizadas de datos que contienen expedientes o archivos personales.
6. Códigos deontológicos profesionales:
Las asociaciones y organizaciones profesionales pueden adoptar principios éticos para la práctica de su profesión en forma de códigos deontológicos profesionales9. Este tipo de documentos existen en muchos países y también en el ámbito internacional. Los interesados que desee mayor información sobre este tema puede remitirse a los siguientes documentos internacionales:
a. Código internacional de ética para los profesionales de la salud en el trabajo, adoptado por la Comisión Internacional de Medicina del Trabajo en 1992.
b. Directrices éticas adoptadas por la Asociación Internacional de Epidemiología
c. Directrices internacionales para el análisis ético de los estudios epidemiológicos, adoptadas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas.
Antes debo insistir en que un principio elemental en la planificación y establecimiento de prácticas para la recogida de datos consiste en evitar hacerlo sin antes haber considerado con detenimiento los móviles y la importancia de la recogida de datos para la salud en el trabajo. Los riesgos éticos inherentes a la recogida de información que no se utiliza en beneficio del trabajador o de la persona afectada son evidentes. En principio, las alternativas y estrategias para planificar la recogida y el tratamiento de información sobre los trabajadores pueden ser sometidas a un análisis ético en términos de autonomía, beneficencia y equidad.
BASES DE DATOS PERSONALES DE LOS TRABAJADORES
Con el advenimiento de los avances de la tecnología informática, las empresas tienen ahora la posibilidad de recoger, almacenar y procesar información de los trabajadores sobre diferentes aspectos referentes a su conducta y su rendimiento en el trabajo. El uso de estos sistemas informáticos avanzados ha aumentado considerablemente en los últimos años y ha suscitado el temor a los riesgos de intrusión en la integridad individual10. Es razonable anticipar que estos riesgos serán aún mayores en el futuro, como también lo será la necesidad de proteger los datos y adoptar diferentes medidas contra las violaciones de la integridad.
De igual forma se hace evidente que la nueva tecnología proporciona importantes beneficios para la producción en una empresa o en el sector público y ofrece medios para mejorar la organización del trabajo o eliminar problemas, como las tareas de ciclos cortos y monótonos. La problemática fundamental es alcanzar un equilibrio razonable entre los beneficios que pueden obtenerse con la utilización de las técnicas informáticas y la necesidad y el derecho legítimo de los trabajadores a estar protegidos contra las intrusiones en su integridad personal, por parte de los empleadores y agentes externos.
CONCLUSIÓN
Actualmente, en la práctica, el tratamiento de la información sobre la salud en el trabajo requiere el juicio de los profesionales de ésta y de otras disciplinas afines. Los profesionales de la Salud Ocupacional, como de la Medicina del Trabajo tienen que decidir lo que es correcto o incorrecto, o más o menos aceptable, en muchos contextos y circunstancias culturales. El análisis bioético es un instrumento que proporciona la base para emitir juicios y tomar decisiones basadas en principios fundamentales de la bioética y conjuntos de valores que nos ayudan a evaluar y elegir entre diferentes líneas de actuación. La bioética es el medio más idóneo para acercarnos a una respuesta que elucide los dilemas a que se ven abocados los profesionales de la salud ocupacional, irrumpiendo el conflicto de doble lealtad a que se ven asumidos en cada una de sus decisiones. El conflicto de doble lealtad hace referencia a la deber de los profesionales del área del trabajo de velar por los intereses de los trabajadores versus de los intereses del empleador, patrón, generalmente de quien recibe su remuneración.
BIBLIOGRAFIA
1. Bioética Manual interactivo. Garzón Díaz Fabio Alberto. Segunda edición 2003. Páginas159 a 195 y 271 a 287
2. OSORIO Sergio Néstor. Ética y los derechos humanos. En Elementos para la enseñanza de la Bioética. Colección Bios y Ethos. Bogotá. Ediciones El Bosque. 1998 Pags193-207
3. FERRER, Jorge José. Los Principios de la Bioética. En Cuadernos Del Programa Regional de Bioética No. 7.Orgnización Panamericana de la Salud. 1999 Pags 39-59
4. BEAUCHAMP, T.L./CHILDRES, J.F. Principies of biomedical ethics. New York. 1979 Pags 21 - 148
REFERENCIAS
5. Código Internacional de Ética de los profesionales de la Salud Ocupacional
http://www.icohweb.org/core_docs/code_ethics_spanish.pdf
6. Ética consecuencialista
http://humanidades-medicas.espacioblog.com/post/2007/05/14/la-bioetica-definicion-y-concepto-origen-y-contenidos
7. Código Internacional de ética Médica.
http://telesalud.ucaldas.edu.co/rmc/articulos/v1e3a1.htm
8. Informe Belmont
http://iier.isciii.es/er/pdf/er_belmo.pdf
9. Intimidad y confidencialidad
http://www.camfic.org/grups_treball/docs/etica/confidencialitat_cast.pdf
10. Bertrand Russel y los problemas de la filosofía
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/claps/bertrand_russell.htm
11. Consentimiento informado
www.unal.edu.co/bioetica/documentos/conveniodoc/h1_cuarta_parte_13_consentimiento_informado.doc
12. La Unión de la Deontología y Bioética
http://www.medicosypacientes.com/noticias/2008/09/08_09_03_etica
13. Ley 1266 de 2008 Habeas Data
http://www.habeasdata.com.co/pdf/Ley126631122008.pdf
http://www.habeasdata.com.co/pdf/Decreto_1727.pdf
ENSAYO
NEIVA HUILA JUNIO 2009
BIOÉTICA DE LA INFORMACIÓN EN SALUD OCUPACIONAL
Los dilemas bioéticos que surgen en la práctica de la Salud Ocupacional, Medicina del Trabajo y profesiones afines, por gran parte se deriva de la recogida, almacenamiento, análisis y utilización de información sobre los trabajadores. Estos procesos pueden llevarse a cabo de una manera sistemática, o bien para un fin concreto, para mejorar la salud y la calidad de vida de los trabajadores o las condiciones de trabajo. Son motivos que en sí mismos tienen siempre importancia fundamental para la salud en el trabajo. Sin embargo, esta información puede utilizarse también para prácticas selectivas que pueden llegar a ser discriminatorias si se aplican, por ejemplo, a la selección de personal o al reparto de tareas. La información obtenida de las historias clínicas o de los archivos personales pueden tener, en principio, la posibilidad de que se utilice en contra del individuo de una manera inaceptable o que viole los principios bioéticos fundamentales.
Esta información la conforma datos y observaciones registrados en exploraciones médicas previas a la contratación o en programas rutinarios de vigilancia de la salud o de exploración selectiva. Estos tipos de programas o rutinas suelen ser introducidos por las propias empresas o motivados por requisitos legales. La información puede incluir también los datos recogidos en las consultas médicas a las que acuden las personas afectadas. Una fuente de información que tiene un interés especial en el campo de la medicina del trabajo es el control biológico de las exposiciones en el lugar de trabajo.
En el ejercicio de la Salud Ocupacional o de la Medicina del Trabajo, así como en las investigaciones que se realizan en este campo, se recogen y documentan diferentes tipos de observaciones que a la larga se utilizan en mayor o menor medida contra o en beneficio de los trabajadores. La información puede referirse a estados de salud en el pasado o a comportamientos relacionados con la salud, como el ausentismo por enfermedad. También puede contener observaciones sobre síntomas y resultados de reconocimientos médicos y pruebas de laboratorio. Este último tipo de información puede referirse a la capacidad funcional, la fuerza muscular, la resistencia física o las destrezas cognitivas o intelectuales del trabajador y puede contener también evaluaciones de diferentes aspectos del rendimiento físico o laboral. La información también puede contener, en el extremo oscuro del espectro de la salud, datos sobre problemas de salud, minusvalías, estilos de vida extremos, consumo de alcohol, drogas y otros productos tóxicos, etc. Aunque muchos de estos datos resultan relativamente sin importancia alguna o inocuos por separado, cuando se combinan y se recopilan con carácter histórico a lo largo del tiempo pueden llegar a proporcionar una descripción muy particularizada y extensa de las características del trabajador. La información se registra y almacena utilizando diferentes métodos, en el caso de los archivos que contienen información individual del trabajador, el método más habitual consiste en rellenar a mano las fichas. También se pueden utilizar bases de datos, empleando cintas magnéticas o disquetes para guardar la información. Puesto que la capacidad de memoria de estos archivos informatizados es enorme, las bases de datos constituyen en sí mismas una posible amenaza para la integridad personal. La información que se almacena en estos bancos de datos, registros y ficheros, si cae en manos de personas inadecuadas, puede convertirse en un instrumento de poder y utilizarse en perjuicio de la persona en cuestión.
Por definición legal este tipo de información debe tener carácter confidencial, que de no ser así, queda fuera del ámbito normativo, siendo objeto de este ensayo. Tampoco es mi intención dar aquí una definición funcional del concepto de la integridad personal o proponer esquemas para juzgar qué información ha de considerarse más o menos confidencial con respecto a los principios bioéticos. Esa tarea me sería imposible. La sensibilidad de la información en este sentido depende del contexto y de muchos otros factores. Lo que sí es importante es aplicar los principios bioéticos fundamentales a la hora de tratar cuestiones sobre cómo, por quién y en qué circunstancias se tratan estos datos y ese tipo de información.
ANÁLISIS DE RIESGOS
He abordado la explicación de los principios del análisis bioético desde el punto de vista de la información sobre la salud o relacionada con ella contenida en registros individuales, como son las historias clínicas o los archivos personales. Sin embargo, tanto en la práctica de la Salud Ocupacional, como de la Medicina del Trabajo y profesiones afines, existen otros tipos de información cuya obtención, procesamiento y utilización pueden plantear problemas bioéticos o incluso conflictos entre los mismos principios bioéticos. No obstante, este tipo de información suele analizarse tomando como referencia los principios bioéticos de autonomía, beneficencia y justicia. Es el caso de la evaluación de los peligros y el análisis de los riesgos. En situaciones en la que, por ejemplo, la información sobre un peligro para la salud en el trabajo se ha ocultado deliberadamente a los trabajadores, cabe esperar que el análisis bioético demuestre claramente que se han violado los tres principios bioéticos. Esto ha de cumplirse con independencia de que alguna de las partes interesadas considere que la información es confidencial. La dificultad surge cuando la información es incierta, insuficiente o incluso inexacta.
Es un lugar común que existan opiniones muy diferentes sobre la validez de las pruebas, lo cual no altera la estructura básica de las cuestiones bioéticas planteadas. En el caso por ejemplo de las investigaciones de la salud en el trabajo, es frecuente que los trabajadores tengan que recibir información sobre los proyectos de investigación pasados, presentes o futuros. Si la investigación se realiza sin explicar a los trabajadores participantes ni el motivo de la misma, ni todas las implicaciones del proyecto y sin solicitar el consentimiento informado de todos los participantes, el análisis bioético ha de demostrar que se han violado los principios bioéticos fundamentales de autonomía, beneficencia y justicia. Es evidente que la naturaleza técnica y compleja de este tema pueda causar dificultades prácticas en la comunicación entre los investigadores y otras partes interesadas. Este hecho en sí mismo no altera la estructura del análisis ni las cuestiones bioéticas que se plantean.
RESERVA Y CUSTODIA DE LA INFORMACION
Trataré sobre los aspectos bioéticos de las actividades relacionadas con la salud en el trabajo, entre ellas la investigación, con respecto al tratamiento de la información de trabajadores individuales, no tanto en términos prácticos o de eficacia, sino por referencia a lo que puede considerarse correcto o incorrecto. Aquí no se trata de ofrecer una fórmula universal para decidir si las prácticas relacionadas con el tratamiento de la información o las cuestiones de confidencialidad pueden ser éticamente justificadas o defendidas. En esta parte del ensayo se describen los principios bioéticos básicos de autonomía, beneficencia, ausencia de maleficencia y justicia, así como sus implicaciones para estos aspectos de los derechos humanos.
Los principios básicos utilizados en los análisis bioéticos pueden aplicarse también al análisis de las implicaciones en la producción, la comunicación y la utilización de otro tipo de información como, por ejemplo, los resultados de las investigaciones sobre la salud en el trabajo. Puesto que este ensayo sólo pretende ser un resumen, no se describirán con detalles específicos. En el mercado de trabajo, en una empresa o en un lugar de trabajo, las cuestiones relacionadas con la salud afectan principalmente a personas independientes y económicamente activas. Pueden ser personas sanas o personas con problemas de salud, cuyas causas, manifestaciones y consecuencias estén en mayor o menor medida relacionadas con su trabajo y con las condiciones del lugar de trabajo. Además, una amplia gama de profesionales y personas con distintas funciones y responsabilidades pueden verse implicadas en problemas de salud que afecten a los trabajadores en el lugar de trabajo, como por ejemplo: empresas y sus representantes; sindicatos y sus representantes; profesionales sanitarios; administradores de seguros y seguridad social; investigadores; representantes de los medios de comunicación.
PATRONES DE CONDUCTA BIOÉTICA
Estos son conocidos como cánones y establecen las normas de conducta bioética que debe aplicar los profesionales del área de la salud laboral, en el ejercicio de su profesión y de su principal misión: proteger la salud y el bienestar de los trabajadores y de la sociedad en general contra los peligros químicos, microbiológicos y físicos para la salud, presentes u originados en el lugar de trabajo.
El profesional de la Salud Ocupacional y profesiones afines1 debe:
Ejercer su profesión de acuerdo con los principios científicos establecidos, sabiendo que la vida, la salud y el bienestar de las personas pueden depender de su juicio profesional y que está obligado a proteger la salud y el bienestar de las personas.
Asesorar a las partes afectadas con respecto a los riesgos potenciales para la salud y las precauciones que deben adoptarse para evitar efectos nocivos en la salud.
Promover y mantener la confidencialidad de la información personal y empresarial que se obtenga durante el desarrollo de las actividades de higiene industrial, excepto cuando la ley u otras consideraciones sobre la salud y la seguridad dicten lo contrario.
Evitar circunstancias en las que pueda verse comprometido su juicio profesional o puedan surgir conflictos de intereses.
Prestar servicios exclusivamente en su ámbito de competencia.
Actuar de manera responsable para contribuir a la integridad de la profesión.
La información que se obtiene de la práctica de la Salud Ocupacional como la Medicina del Trabajo y profesiones afines, las cuestiones relacionadas con el derecho a la información afectan a todos estos grupos y a la relación que mantienen entre sí. Esto significa que las cuestiones del libre acceso o la confidencialidad de la información con respecto a los derechos humanos, los derechos de los trabajadores y las necesidades de las empresas o de la sociedad en general, tienen un gran alcance y pueden presentar también una gran complejidad. De hecho se trata de un área de importancia decisiva en la bioética de la medicina del trabajo.
CONSIDERACIONES BÁSICAS
Por principios de derechos las personas, específicamente para nuestro caso temático, los trabajadores tienen el derecho prima facie a la intimidad, lo que significa que tienen la necesidad y el derecho de ocultar o revelar, de conocer o ignorar distintos aspectos de la vida suya en sociedad y de su relación con el mundo exterior. De igual forma, una sociedad necesita saber ciertas cosas sobre sus ciudadanos.
En el lugar de trabajo o en una empresa, las cuestiones relacionadas con la productividad y la salud afectan a empresarios y trabajadores, como colectivo y como individuos. En algunas situaciones, entran también en juego los intereses públicos, representados por organismos públicos u otras instituciones que reclaman el legítimo derecho a saber.
El asunto inmediatamente a plantearnos es la de conciliar estas necesidades y las condiciones que deben darse para que la necesidad de información de una empresa o de la sociedad permita legítimamente inmiscuirse en el derecho a la intimidad de una persona. En este proceso de conciliación se producen conflictos éticos que han de resolverse. Si la necesidad de información de una empresa o de la sociedad no es compatible con la necesidad de protección de la intimidad de los trabajadores, tendrá que decidirse qué necesidad o derecho a la información debe prevalecer. El conflicto bioético se origina como consecuencia de la responsabilidad de la empresa de adoptar las medidas preventivas necesarias contra los peligros para la salud en el lugar de trabajo. Para asumir esta responsabilidad, la empresa necesita información tanto sobre las condiciones de trabajo como sobre la salud de los trabajadores. Es posible que los trabajadores deseen que cierto tipo de información sobre sí mismos se mantenga confidencial o en secreto, aun cuando reconozcan la necesidad de medidas preventivas.
PERSPECTIVAS MORALES
Los conflictos bioéticos en el campo de la Salud Ocupacional, pueden enfocarse utilizando los dos paradigmas éticos clásicos: ética consecuencialista o ética deontológica. La ética consecuencialista se centra en lo que es bueno o malo, perjudicial o útil en función de sus consecuencias. Por ejemplo, la ambición social expresada como el principio de maximizar los beneficios para el mayor número de miembros de una comunidad es un reflejo de la ética consecuencialista2. La característica distintiva de la ética deontológica es que considera obligatorias determinadas acciones o conductas humanas como, por ejemplo, decir siempre la verdad como principio de la veracidad, con independencia de sus consecuencias. La deontología considera que los principios morales son absolutos y nos imponen el deber absoluto de respetarlos.
Estos paradigmas de la filosofía moral básica suelen utilizarse, por separado o conjuntamente, para valorar las actividades o conductas humanas desde un punto de vista bioético.
DERECHOS HUMANOS
Cuando se debaten los aspectos bioéticos de la Salud Ocupacional, Medicina del Trabajo y profesiones afines, la influencia de los principios éticos en las relaciones humanas y las cuestiones relativas a la necesidad de información en el lugar de trabajo, es imprescindible exponer con claridad los principios básicos más importantes. Estos principios pueden encontrarse en las declaraciones internacionales de derechos humanos. También se reflejan en los códigos de ética y de conducta de los profesionales.
En esta materia los derechos humanos tanto individuales como sociales desempeñan un papel primordial en la asistencia sanitaria. Los más relacionados con esta actividad son el derecho a la vida, el derecho a la integridad física y el derecho a la intimidad. Estos derechos se contemplan en:
La Declaración Universal de Derechos Humanos adoptada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas.
El Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (Consejo de Europa, 1950).
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 1966, de la Organización de las Naciones Unidas.
Los códigos profesionales formulados y adoptados por la Asociación Mundial de Médicos tienen especial importancia para el personal de los servicios de medicina del trabajo. Estos códigos son:
Código internacional de ética médica (1949-1968) y Declaración de Ginebra (1948-1968)3.
Declaración de Helsinki: Recomendaciones para los doctores en medicina que realizan investigaciones biomédicas en seres humanos (1964-1975-1983,2005).
Los derechos humanos individuales no tienen, en principio, relación alguna con las condiciones económicas. Se basan en el derecho a la autodeterminación, que requiere tanto la autonomía como la libertad del ser humano.
PRINCIPIOS BIOÉTICOS
Revisando el Informe Belmont4 se observa que el principio de autonomía se centra en el derecho que tiene toda persona a la autodeterminación. Según este principio, todos los seres humanos tienen la obligación moral de respetar el derecho humano a la autodeterminación, siempre y cuando no se usurpe el derecho de los demás a decidir su forma de actuar en asuntos que tan sólo les conciernen a ellos. Una consecuencia importante de este principio para el ejercicio de la medicina del trabajo es el deber moral de considerar confidencial cierto tipo de información sobre las personas.
El segundo principio, el principio de la asistencia, combina dos principios bioéticos: la ausencia de maleficencia y la beneficencia.
El primero establece la obligación moral de todo ser humano de no causar sufrimiento a otros. El segundo establece el deber de hacer el bien. Según este principio, todos los seres humanos tienen la obligación moral de prevenir y eliminar el sufrimiento o el daño y, también en cierta medida, de promover el bienestar. Una consecuencia práctica para el ejercicio de la medicina del trabajo es la obligación de tratar de identificar de forma sistemática los riesgos de enfermedad en el lugar de trabajo o las condiciones del mismo que pueden poner en peligro la salud o la calidad de vida de los trabajadores, así como la obligación de adoptar medidas preventivas o correctoras siempre que se descubran esos riesgos o factores de riesgo. El principio de beneficencia puede aplicarse también a la investigación de la salud en el trabajo.
El principio de justicia o equidad implica la obligación moral que tiene todo ser humano de respetar los derechos de los demás, siempre de forma imparcial, y de contribuir al reparto de las cargas y beneficios, de tal manera que los miembros o colectivos menos privilegiados de la comunidad reciban una atención especial. En la práctica, las consecuencias más importantes de este principio se concretan en la obligación de respetar el derecho de los demás a la autodeterminación y de dar prioridad a las personas o los grupos más vulnerables o más expuestos a riesgos para la salud en el lugar de trabajo.
Cuando se consideran estos tres principios, conviene recordar que, en los servicios de salud, el principio de autonomía ha reemplazado al principio de la beneficencia como principio básico de la bioética. Esto constituye, de hecho, una de las reorientaciones más radicales en la larga historia de la tradición hipocrática4. La aparición de la autonomía como concepto sociopolítico, jurídico y moral ha influido profundamente en la bioética. Ha desplazado el centro de la toma de decisiones del médico al paciente y como resultado, ha cambiado la relación entre médico y paciente de forma revolucionaria. Esta tendencia tiene consecuencias obvias en el campo de la medicina del trabajo. En los servicios de salud y en las investigaciones biomédicas, esta tendencia se relaciona con una serie de factores que influyen en el mercado de trabajo y en las relaciones laborales.
Entre estos factores cabe mencionar la atención que están recibiendo los enfoques participativos que implican a los trabajadores en los procesos de decisión, la expansión y mejora de la enseñanza pública, la aparición de distintos movimientos en defensa de los derechos humanos y los rápidos cambios tecnológicos en las técnicas de producción y organización del trabajo.
Estas tendencias han contribuido al surgimiento del concepto de integridad como un valor importante íntimamente relacionado con el de la autonomía. La integridad, en su sentido ético, significa el valor moral del todo, considerando a todos los seres humanos como personas y fines en sí mismos, independientes en todas las funciones y acreedores de respeto por su dignidad y valor moral.
Los conceptos de autonomía e integridad están vinculados en el sentido de que la integridad expresa un valor fundamental equivalente a la dignidad de la persona. El concepto de autonomía expresa más bien el principio de libertad de acción dirigido a la protección y la promoción de esa integridad. Existe una importante diferencia entre estos dos conceptos y es que el valor de la integridad no admite grados. O se mantiene intacta o se quebranta o incluso pierde. La autonomía admite distintos grados y es variable. En ese sentido, la autonomía puede restringirse más o menos o, por el contrario, ampliarse.
DERECHO A LA INTIMIDAD Y A LA CONFIDENCIALIDAD
El respeto a la intimidad y a la confidencialidad5 de Los trabajadores es consecuencia del principio de la autonomía. La intimidad puede ser invadida y la confidencialidad violada cuando se revela o publica información que puede utilizarse para identificar o exponer a una persona a reacciones o respuestas no deseadas, o incluso hostiles, de otros. Esto significa que existe la necesidad de proteger dicha información para que no se divulgue. Por otro lado, cuando la información es esencial para descubrir o prevenir riesgos para la salud en el lugar de trabajo, existe la necesidad de proteger la salud de ciertos trabajadores o, incluso a veces, de un colectivo más grande de trabajadores que están expuestos a los mismos riesgos en el lugar de trabajo.
Es de resaltar la necesidad de proteger la información sobre los individuos y la necesidad de proteger la salud del colectivo de trabajadores y mejorar las condiciones de trabajo son compatibles. Se trata de sopesar las necesidades del individuo frente a los beneficios para el colectivo. Es posible que surjan conflictos con los principios de autonomía y beneficencia, respectivamente. En este tipo de decisiones, habrá que analizar las cuestiones de quién debe estar autorizado a saber y con qué fin.
Es muy importante analizar estos dos aspectos. Si la información sobre los trabajadores individuales se puede utilizar para mejorar las condiciones de trabajo en beneficio de todo el colectivo, existen razones éticas de peso para examinar el caso en profundidad.
Siempre deben existir procedimientos para impedir el acceso a la información a personas no autorizadas y su utilización para fines distintos a los establecidos o acordados con anterioridad.
ANÁLISIS BIOÉTICO
En un análisis bioético es esencial proceder paso a paso en la identificación, clarificación y resolución de los conflictos. Los distintos intereses creados y las diferentes partes presentes en el lugar de trabajo o en el mercado laboral, pueden presentarse como intereses éticos. El primer paso consiste, por tanto, en identificar las partes principales que participan en el proceso, describir sus intereses racionales y localizar los conflictos de intereses evidentes y potenciales. Es esencial que esos conflictos de intereses entre las diferentes partes interesadas se pongan de manifiesto y se expliquen en vez de ser ignorados.
Es también importante aceptar el hecho de que este tipo de conflictos son bastante comunes. En todos los conflictos éticos existen uno o más agentes y una o más personas a las que conciernen las acciones emprendidas por el agente o los agentes.
El segundo paso consiste en identificar los principios éticos de autonomía, beneficencia, ausencia de maleficencia y equidad. El tercer paso consiste en identificar las ventajas y beneficios éticos, así como las desventajas y los costes para aquellas personas u organismos implicados o afectados por el problema de salud en el trabajo. Las expresiones beneficio bioético o coste adquieren en este contexto un significado bastante amplio. Todo aquello que razonablemente pueda juzgarse beneficioso o con un efecto positivo desde el punto de vista bioético es un beneficio. Estos principios bioéticos fundamentales2 (autonomía, beneficencia y justicia) y las etapas del análisis asociadas a ellos se aplican tanto al tratamiento de la información en la práctica cotidiana de la medicina del trabajo como al tratamiento y divulgación de la información científica. Considerada desde este punto de vista, la confidencialidad de las historias médicas o de los resultados de los estudios de la salud en el trabajo puede analizarse aplicando los principios antes expuestos.
Este tipo de información puede referirse, por ejemplo, a peligros potenciales o sospechados para la salud en el lugar de trabajo, y su calidad y utilidad práctica varía en cada caso. Es evidente que el uso que se haga de este tipo de información plantea una serie de cuestiones éticas.
Quiero resaltar que este modelo de análisis bioético está destinado principalmente a estructurar las complejas relaciones que existen entre un trabajador individual, el colectivo de trabajadores de una empresa y los intereses creados en el lugar de trabajo y en la comunidad externa extra laboral. En el contexto actual se trata fundamentalmente de un ejercicio pedagógico basado sobre todo en el supuesto, considerado controvertido por la filosofía moral, de que la solución objetiva y correcta a un conflicto ético simplemente no existe. Bertrand Russell en 19796 escribió:
“Nosotros mismos somos los árbitros definitivos e irrefutables de los valores y, en el mundo de los valores, la naturaleza es tan sólo una parte. Por ello, en este mundo somos superiores a la Naturaleza. En el mundo de los valores, la naturaleza es en sí misma neutra; no es ni buena ni mala, por lo que no merece admiración ni tampoco censura. Nosotros somos quienes creamos valores y nuestros deseos son los que les confieren valor. En ese reino somos los reyes y si nos doblegamos a la Naturaleza, nos degradamos. Nosotros somos los que tenemos que decidir lo que es bueno, no la Naturaleza, ni siquiera la naturaleza personificada en Dios”.
Esta es otra manera de decir que la autoridad de los principios bioéticos, como ya se mencionó antes, está determinada por las personas o los grupos de personas, que pueden o no estar de acuerdo sobre lo que es intelectual o emocionalmente aceptable. Por consiguiente, a la hora de resolver los conflictos y problemas bioéticos, el diálogo entre las diferentes partes implicadas adquiere una especial relevancia. Es muy importante que todos los interesados tengan la posibilidad de intercambiar sus puntos de vista con los demás en un clima de respeto mutuo.
Aunque se acepta como un hecho que los conflictos bioéticos no tienen soluciones objetivamente correctas, no se puede deducir de eso que la definición del posicionamiento bioético se base en ideas subjetivas y carentes de principios. Es importante tener siempre presente que las cuestiones de la confidencialidad y la integridad pueden ser planteadas por diversos grupos o personas partiendo de normas y valores muy diferentes, según su propia comunidad moral secular. Por tanto, uno de los pasos importantes en un análisis bioético consiste en diseñar el procedimiento para establecer contacto con y entre las personas y los intereses colectivos afectados, así como los pasos que deben seguirse para iniciar el proceso que terminará en un acuerdo o desacuerdo sobre el tratamiento o divulgación de información confidencial.
Por último, se insiste en que el análisis ético se puede utilizar como herramienta para examinar las prácticas y estrategias alternativas de actuación. Este análisis no nos dará respuestas sobre lo que es correcto o incorrecto, o lo que se considera aceptable o inaceptable desde el punto de vista ético, pero crea un marco para la toma de decisiones cuando entran en juego los principios éticos fundamentales de la autonomía, la beneficencia, la maleficencia y la justicia.
Existen una serie de protección o garantías administrativas que pueden aplicarse para proteger la información confidencial. Los métodos más comunes son los siguientes:
1. Discreción y confidencialidad:
El contenido de las historias clínicas y otros materiales clasificados como información médica puede considerarse confidencial o secreto desde el punto de vista jurídico7. Hay que decir, sin embargo, que no toda la información contenida en estos documentos es necesariamente de naturaleza confidencial. También contienen información que puede comunicarse libremente sin causar daño a nadie.
Otro aspecto es la obligación que tienen algunos profesionales de guardar en secreto la información que les ha sido facilitada en confianza. Es el caso de las relaciones fiduciarias que se establecen en las consultas y la obligación de confidencialidad se aplica a la información médica o de cualquier otra índole que se trata en la relación entre médico y paciente. Este tipo de información puede estar protegida por la legislación, los convenios colectivos o los códigos profesionales. No obstante, debe tenerse en cuenta que el concepto de “información sobre la salud” no tiene una definición práctica, como tampoco la tiene el concepto de salud, razón por la cual el término puede ser objeto de diferentes interpretaciones.
2. Autorización de acceso a la información:
Este requisito puede, por ejemplo, aplicarse a los investigadores que buscan información en las historias clínicas o en los archivos personales de la seguridad social.
3. Consentimiento informado8, como condición para la recolección de datos y acceso a los archivos con información personal:
El principio del consentimiento informado, que implica el derecho a que la persona afectada participe en la decisión, es una práctica establecida por ley en muchos países para todas las cuestiones relacionadas con la recogida y el acceso a información personal.
El principio del consentimiento informado se considera cada vez más importante para el tratamiento de la información personal. Este principio implica que la persona en cuestión tiene el derecho prima facie a decidir qué información puede recolectarse, con qué fin, por quién, con qué métodos, en qué condiciones y qué garantías administrativas o técnicas deben existir para evitar el acceso de personas no autorizadas a dicha información.
4. Garantías técnicas para la protección de la información almacenada en ordenadores:
Estas garantías pueden consistir, por ejemplo, en la introducción de procedimientos codificados o en clave para evitar el acceso no autorizado a los archivos que contienen información personal o, si el acceso es legítimo, evitar que las personas puedan ser identificadas en la base de datos (habes data). Sin embargo, debe decirse que el anonimato, que significa codificar o encubrir el nombre y otros datos de la identidad de una persona, como es su número de la seguridad social, no siempre garantiza una protección fiable contra la identificación. El resto de la información que contienen los archivos personales puede ser suficiente para identificar a una persona.
5. Requisitos legales:
Entre ellos la prohibición, la autorización y el control para establecer y manejar fuentes informatizadas de datos que contienen expedientes o archivos personales.
6. Códigos deontológicos profesionales:
Las asociaciones y organizaciones profesionales pueden adoptar principios éticos para la práctica de su profesión en forma de códigos deontológicos profesionales9. Este tipo de documentos existen en muchos países y también en el ámbito internacional. Los interesados que desee mayor información sobre este tema puede remitirse a los siguientes documentos internacionales:
a. Código internacional de ética para los profesionales de la salud en el trabajo, adoptado por la Comisión Internacional de Medicina del Trabajo en 1992.
b. Directrices éticas adoptadas por la Asociación Internacional de Epidemiología
c. Directrices internacionales para el análisis ético de los estudios epidemiológicos, adoptadas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas.
Antes debo insistir en que un principio elemental en la planificación y establecimiento de prácticas para la recogida de datos consiste en evitar hacerlo sin antes haber considerado con detenimiento los móviles y la importancia de la recogida de datos para la salud en el trabajo. Los riesgos éticos inherentes a la recogida de información que no se utiliza en beneficio del trabajador o de la persona afectada son evidentes. En principio, las alternativas y estrategias para planificar la recogida y el tratamiento de información sobre los trabajadores pueden ser sometidas a un análisis ético en términos de autonomía, beneficencia y equidad.
BASES DE DATOS PERSONALES DE LOS TRABAJADORES
Con el advenimiento de los avances de la tecnología informática, las empresas tienen ahora la posibilidad de recoger, almacenar y procesar información de los trabajadores sobre diferentes aspectos referentes a su conducta y su rendimiento en el trabajo. El uso de estos sistemas informáticos avanzados ha aumentado considerablemente en los últimos años y ha suscitado el temor a los riesgos de intrusión en la integridad individual10. Es razonable anticipar que estos riesgos serán aún mayores en el futuro, como también lo será la necesidad de proteger los datos y adoptar diferentes medidas contra las violaciones de la integridad.
De igual forma se hace evidente que la nueva tecnología proporciona importantes beneficios para la producción en una empresa o en el sector público y ofrece medios para mejorar la organización del trabajo o eliminar problemas, como las tareas de ciclos cortos y monótonos. La problemática fundamental es alcanzar un equilibrio razonable entre los beneficios que pueden obtenerse con la utilización de las técnicas informáticas y la necesidad y el derecho legítimo de los trabajadores a estar protegidos contra las intrusiones en su integridad personal, por parte de los empleadores y agentes externos.
CONCLUSIÓN
Actualmente, en la práctica, el tratamiento de la información sobre la salud en el trabajo requiere el juicio de los profesionales de ésta y de otras disciplinas afines. Los profesionales de la Salud Ocupacional, como de la Medicina del Trabajo tienen que decidir lo que es correcto o incorrecto, o más o menos aceptable, en muchos contextos y circunstancias culturales. El análisis bioético es un instrumento que proporciona la base para emitir juicios y tomar decisiones basadas en principios fundamentales de la bioética y conjuntos de valores que nos ayudan a evaluar y elegir entre diferentes líneas de actuación. La bioética es el medio más idóneo para acercarnos a una respuesta que elucide los dilemas a que se ven abocados los profesionales de la salud ocupacional, irrumpiendo el conflicto de doble lealtad a que se ven asumidos en cada una de sus decisiones. El conflicto de doble lealtad hace referencia a la deber de los profesionales del área del trabajo de velar por los intereses de los trabajadores versus de los intereses del empleador, patrón, generalmente de quien recibe su remuneración.
BIBLIOGRAFIA
1. Bioética Manual interactivo. Garzón Díaz Fabio Alberto. Segunda edición 2003. Páginas159 a 195 y 271 a 287
2. OSORIO Sergio Néstor. Ética y los derechos humanos. En Elementos para la enseñanza de la Bioética. Colección Bios y Ethos. Bogotá. Ediciones El Bosque. 1998 Pags193-207
3. FERRER, Jorge José. Los Principios de la Bioética. En Cuadernos Del Programa Regional de Bioética No. 7.Orgnización Panamericana de la Salud. 1999 Pags 39-59
4. BEAUCHAMP, T.L./CHILDRES, J.F. Principies of biomedical ethics. New York. 1979 Pags 21 - 148
REFERENCIAS
5. Código Internacional de Ética de los profesionales de la Salud Ocupacional
http://www.icohweb.org/core_docs/code_ethics_spanish.pdf
6. Ética consecuencialista
http://humanidades-medicas.espacioblog.com/post/2007/05/14/la-bioetica-definicion-y-concepto-origen-y-contenidos
7. Código Internacional de ética Médica.
http://telesalud.ucaldas.edu.co/rmc/articulos/v1e3a1.htm
8. Informe Belmont
http://iier.isciii.es/er/pdf/er_belmo.pdf
9. Intimidad y confidencialidad
http://www.camfic.org/grups_treball/docs/etica/confidencialitat_cast.pdf
10. Bertrand Russel y los problemas de la filosofía
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/claps/bertrand_russell.htm
11. Consentimiento informado
www.unal.edu.co/bioetica/documentos/conveniodoc/h1_cuarta_parte_13_consentimiento_informado.doc
12. La Unión de la Deontología y Bioética
http://www.medicosypacientes.com/noticias/2008/09/08_09_03_etica
13. Ley 1266 de 2008 Habeas Data
http://www.habeasdata.com.co/pdf/Ley126631122008.pdf
http://www.habeasdata.com.co/pdf/Decreto_1727.pdf
BIOÉTICA Y ENTORNO LABORAL
SALUD OCUPACIONAL:
BIOÉTICA Y ENTORNO LABORAL
INTRODUCCIÓN
La Salud Ocupacional y la Prevención nacieron de la observación cuidadosa de fenómenos o acontecimientos no explicados y que causaban enfermedades, lesiones o muerte al trabajador. Posteriormente con el advenimiento y desarrollo de procesos más complejos, se fue avanzando en esta área hasta llegar a la época moderna, en la cual la tecnología juega un papel valiosísimo de apoyo para el reconocimiento, evaluación y control de los factores de riesgo. Las legislaciones laborales han dado un gran impulso, pretendiendo tener unos entornos laboral (ambientes de trabajo) con las condiciones mínimas aceptables de seguridad e higiene industrial.
A través de la historia sobre la evolución del trabajo desde los cazadores de la edad de piedra, la creación de las primeras máquinas, las consecuencias económicas y sociales de la Revolución industrial, el surgimiento de la teoría del riesgo profesional y la seguridad social en el mundo, hasta nuestros días, ha despertado diversos dilemas bioéticos. Todos estos acontecimientos revolucionaron el concepto sobre salud y trabajo y por supuesto la relación salud-trabajo-enfermedad como consecuencia del desempeño laboral; las legislaciones tuvieron que tener en cuenta que la filosofía de prevención disminuía los costos por enfermedades profesionales y accidentes laborales y ahora es el comienzo de dignificar la vida laboral del ser humano con el advenimiento de la madre de todas las ciencias: La Bioética
La Bioética no es una rama de la ética que se ocupa de la vida. La ética no necesariamente se ocupa siempre de algo que vive, pero solo puede aplicarse a algo que esté o haya estado vivo.
La Bioética, no es Ética, de modo exclusivo, es también Moral, definiéndola a todo cuanto se refiere a las normas que presiden a un grupo humano dado entre otros grupos. La Bioética no se reduce ni a la ética, ni a la moral, ni a la política, ni al derecho., aunque los problemas de los cuales se ocupa sean problemas éticos, o morales, o políticos, o jurídicos.
Es de la confluencia de estos problemas de donde ha surgido el punto de vista bioético. Pues esta confluencia ha determinado la aparición de situaciones nuevas, que desbordan ampliamente las fronteras de la ética, de la moral, de la política, del derecho, de la medicina o de la biología.
La propia denominación de Bioética llama a la confusión, al sugerir que todos los problemas que bajo su rótulo se acumulan, son siempre problemas éticos. Las relaciones de la bioética con el derecho de trabajo se ven claramente en el análisis que hace la OMS y la OPS[i] sobre el concepto de bioética y el campo que abarca con la siguiente definición:
“Estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias biológicas y la atención de la salud, en la medida en que esta conducta se examine a la luz de valores y principios morales”.
La bioética ve al ser humano en su aspecto biopsicosocial. Otras definiciones de bioética[1] vinculan ésta con el derecho en una simbiosis de biología, ética y derecho como la que señalamos a continuación:
Enciclopedia of Bioethics: "... el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que dicha conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales".
La bioética tiene por finalidad el análisis racional de los problemas morales ligados a la biomedicina y de su vinculación con el ámbito del derecho, de las ciencias humanas. Dicha finalidad implica la elaboración de lineamientos éticos fundados en los valores de la persona y en los derechos humanos, respetando todas las comunidades morales, con una fundamentación racional y metodológica científicamente apropiada.
Per también OMS define el concepto de Salud como completo estado de bienestar físico, mental y social del ser biopsicosocial y no solamente la ausencia de enfermedad, atañe para su comprensión también a las necesidades básicas del hombre: alimentación, vivienda, educación, trabajo y recreación.
La salud según la OMS incorpora lo emocional y lo social del individuo para poder asumir intelectualmente el contenido de un trabajo y sus funciones.
El trabajo definido como la capacidad de producir bienes y servicios para generar las condiciones necesarias del desarrollo de todas las dimensiones de la persona humana y el establecimiento de relaciones sociales. Quien trabaja y transforma el mundo no es solamente un cuerpo biológico, incluye también su mente y sus emociones. La relación salud, trabajo y enfermedad está en gran medida, determinada por las características y condiciones en que se realiza el trabajo (ambiente laboral o entorno laboral), de la misma manera los resultados del trabajo dependen de la salud física y mental del trabajador.
Por eso la exigencia extralimitada de resultados en el trabajo provoca en el trabajador estrés y desgaste emocional, las condiciones de inestabilidad de los puestos de trabajo, inciden en que cada vez el motivo principal de las consultas médicas sea los “problemas de trabajo” y sus consecuencias en la vida de la persona.
Para asignar responsabilidades, normalmente se utiliza una escala de justicia social. Según esta escala, los más capacitados para actuar están obligados por lógica a asumir el mayor nivel de responsabilidad y a ser los primeros en actuar para conseguir un objetivo moral. Están obligados a actuar antes que otros porque son los únicos o los que están más capacitados para actuar. Esto no significa que sólo ellos deban actuar. Cuando los que tienen obligaciones especiales no actúan, o necesitan ayuda, la obligación recae en los que ocupan el siguiente peldaño. Entendemos que acción racional no es únicamente la que sigue lógicamente a otra, sino también las acciones que se realizan para evitar el dolor, la discapacidad, la muerte y la disminución del placer (Gert 1993). La Ley de salud y seguridad en el trabajo aprobada en Estados Unidos en 1970 es un ejemplo de la aplicación de la escala de justicia social. Según esta ley “las empresas y los trabajadores tienen derechos y obligaciones diferentes pero dependientes en lo que respecta al logro de unas condiciones de trabajo seguras y saludables”. Un trabajador tiene el deber de cumplir las normas únicamente “aplicables a sus acciones y a su conducta”. La empresa tiene deberes que se basan en su capacidad única de velar por el cumplimiento de las normas aplicables al lugar de trabajo en su conjunto. El gobierno tiene un deber diferente, que se basa en su capacidad exclusiva para, por ejemplo, imponer normas y sanciones cuando la persuasión fracasa.
DESARROLLO
Después de haber conocer estas definiciones y la forma de abordar el concepto consideramos que el ser humano como ser biológico debe analizarse a partir del ciclo humano y su evolución natural, que enmarca su nacimiento, crecimiento, desarrollo, decadencia y envejecimiento hasta llegar a la muerte. Este proceso está relacionado y depende de la “calidad de vida”, del conjunto de factores que acompañan a ese ser biológico y que contribuyen a que su esperanza de vida sea más prolongada y viable, que su trabajo no mengue su salud, que el entorno laboral le sea grato y que la prevención de riesgos ocupacionales sea una política real del empleador, que mientras mejor sea la alimentación y la atención a la salud, más productivo será el hombre, mayor será su satisfacción y lo alentará a la utilidad en sus manifestaciones laborales y a participar con sentido de pertinencia en el desarrollo y evaluación de los Programas de Salud Ocupacional Empresarial, para que sean dinámicos y vivos y no sólo mamotretos que reposan en anaqueles, prestos para exhaustivas auditorías necesarias para la certificación de las empresas a nivel nacional e internacional.
Avanzando al plano psicológico, la persona entra en una variable de enfrentamiento entre la conciencia y el ser, cuando éste asume el trabajo como una relación vital no precisamente de placer y sabe que la mente se desarrolla y asume un enfoque problemático de su vida, no vinculada solamente a los temas materiales, sino también a los espirituales y sociales.
Es irracional e inmoral distribuir o asignar los riesgos por categorías, es decir, asignar distintos niveles de riesgo a diferentes grupos de personas según su genotipo, edad, situación socioeconómica, situación geográfica dentro de la comunidad, pertenencia étnica o profesión. La asignación del riesgo por categorías supone que existen seres humanos cuyos derechos fundamentales son diferentes a los de los demás. Las necesidades básicas del ser humano son iguales; por lo tanto, los derechos fundamentales son también iguales para todos.
El concepto de riesgo aceptable, que se utiliza con frecuencia, cuando no universalmente, para establecer las normas, es una forma de asignación del riesgo por categorías. Depende de la asignación de un diferencial de riesgo que se basa en el cálculo de los riesgos profesionales en el pasado o la exposición actual a sustancias tóxicas o peligros en el lugar de trabajo. Esta práctica común acepta y fomenta los riesgos innecesarios, asignando de forma arbitraria, por ejemplo, un riesgo relativo “aceptable” de una muerte por cada mil personas a la hora de establecer un límite de exposición permisible para los trabajadores, frente a una muerte por un millón de personas para otros miembros de la misma comunidad. Otros ejemplos de asignación irracional (inmoral) del riesgo son la aceptación de diferenciales de riesgo dentro de una misma categoría, como sería entre los adultos y los niños más vulnerables.
Los riesgos innecesarios no son nunca aceptables desde un punto de vista moral. Un riesgo es bioéticamente aceptable sólo si es necesario para proteger la vida (o el bienestar) y la libertad, o
1) está culturalmente aceptado y es muy difícil de eliminar o controlar en un plazo corto de tiempo y
2) su control recibe una menor prioridad en un programa racional de protección que otro peligro de tipo biológico.
Participación de los trabajadores
Los derechos fundamentales a la vida y a la libertad exigen que los trabajadores estén facultados para actuar en defensa de esos derechos. Esto se consigue mediante el acceso a información, las oportunidades de educación para entender dicha información (y no simplemente reaccionar a ella) y la capacidad de actuar libremente y sin coacciones basándose en esos conocimientos para evitar o asumir riesgos. Es posible que la educación que facilita esos conocimientos no se consiga con una clase típica de formación en materia de seguridad, ya que la formación tiene como finalidad conseguir una reacción condicionada a una serie de señales o acontecimientos previsibles y no proporciona unos conocimientos profundos. Sin embargo, no todos los factores causales que provocan accidentes, entre ellos los acontecimientos que están bajo el control de los trabajadores o de los directivos, pueden preverse. Los accidentes verdaderos se definen como “episodios fortuitos” (Webster’s Diccionario Interncional Tercera Edición 1986). Por tanto, no se producen de forma natural. Todos los acontecimientos tienen una causa (Planck 1933; Einstein 1949). El concepto de la casualidad es un axioma utilizado cuando no se conoce o comprende la causa, y no debe confundirse con la realidad invariable. Ni siquiera cuando una lesión o enfermedad está claramente relacionada con el trabajo se conocen o comprenden todos los factores causales de los acontecimientos dentro y fuera del lugar de trabajo (Susser 1973). Por consiguiente, aunque dispusiéramos de unos recursos ilimitados en términos de tiempo, dinero y formación, sería imposible formar a un trabajador para que supiera reaccionar a todas las posibles señales de todos los posibles acontecimientos.
Para reducir eficazmente el riesgo de “accidentes”, el hecho de que el trabajador entienda un proceso químico o una práctica para la manipulación de un material le permite afrontar los acontecimientos imprevistos. La formación del trabajador y del colectivo natural al que pertenece, como la familia o el entorno sociocultural, amplía sus conocimientos y aumenta su capacidad de actuación para prevenir o reducir riesgos. Por lo tanto, forma parte de las especificaciones de sus derechos fundamentales. Existe otro aspecto ético relacionado con el entorno natural del trabajador. La elección de un lugar adecuado para que el trabajador decida asumir o no un riesgo es un factor crucial para garantizar un resultado ético. Muchas decisiones (como la aceptación de una prima por riesgo), si han de ser verdaderamente “voluntarias”, deben tomarse fuera de un entorno artificial como es el lugar de trabajo (o a veces el sindicato). La familia, el entorno sociocultural y otros entornos naturales pueden representar alternativas menos coactivas. Los incentivos económicos para la aceptación de un riesgo innecesario conocido para el trabajador, la empresa o el gobierno —incluso aunque sea el resultado de un contrato justamente negociado— son siempre inmorales. Sólo debe compensarse a la familia de un trabajador cuando el riesgo esté justificado y cuando el trabajador tenga acceso a otros puestos de trabajo similares sin ser objeto de un estigma. Para que esta elección sea ética, el entorno debe ser lo más neutral o menos coactivo posible. Si no existe un entorno así, la decisión debe tomarse en el lugar más neutral posible asociado al colectivo artificial más neutral posible o a un organismo que pueda proteger la capacidad de decisión del trabajador o su entorno natural. La importancia para el bienestar de un trabajador de los valores culturales y éticos que prevalecen en su familia, su entorno sociocultural y la comunidad subraya la importancia de proteger su participación y educación como elementos éticos de su capacidad para tomar decisiones informadas.
Otro sesgo común es la confusión de los axiomas con la realidad. en la forma de comunicación. La mayoría de los trabajadores, hemos aprendido los métodos axiomáticos en la escuela primaria. De lo contrario, no podríamos entender ni aritmética ni geometría. Sin embargo, son muchos los que confunden conscientemente las hipótesis con los hechos, que pueden ser lo mismo, pero no lo son siempre, en un intento de imponer sus propios valores sociales. Esto se hace evidente en la manera de presentar, seleccionar, organizar e interpretar la información.
El uso de palabras como accidentes y seguro son buenos ejemplos de ello. Se han definido los accidentes como acontecimientos que no ocurren de forma natural. La seguridad es un concepto similar. La mayoría de las personas creen que esta palabra significa “libre de daños, lesiones o riesgos” (Webster’s Diccionario Internacional, tercera edición 1986.). Los riesgos siempre existen, aunque los expertos suelen hablar de ausencia de riesgo refiriéndose a un proceso o sustancia química para dar la impresión de que no existe riesgo, cuando en realidad están suponiendo o pensando en otro significado, como es su creencia de que el riesgo es relativamente bajo o aceptable, del que no informan al público. Si se trata de un simple error inconsciente, se llama falacia semilógica.
Si se trata de un error consciente, se trata simplemente de una mentira. La confusión de los axiomas, los modelos científicos o la evaluación de datos con la realidad inmutable parece agravarse cuando se trata de establecer normas. Los conceptos y métodos axiomáticos utilizados como la realidad incontrovertible, cuya validez se supone y confunde muchas veces son entre otros los siguientes:
Umbrales de efectos tóxicos en poblaciones (nunca se encuentran);
Niveles de efectos observados (dependen del método);
Factores de fiabilidad estadística (arbitrarios por definición);
Extrapolaciones exactas de riesgos (raramente coinciden con los datos)
Tolerancias a riesgo cero (existen sólo con exposición cero);
Márgenes de “seguridad” (siempre especulativos);
Viabilidad de los controles (depende de los valores);
Métodos de medición (elección de instrumentos);
Normas fisiológicas (abstracciones de las medias);
Variables de valoración biológicas (estimación de un efecto);
Homogeneidad de estilos de vida y genética (nunca existe).
Estos axiomas se debaten como si fueran la verdad. No son más que hipótesis descartables sobre individuos, riesgos y su control, que se basan en una información limitada. Los valores sociales y económicos implícitos en la selección y el uso de estos axiomas guían los juicios políticos de los que gobiernan, gestionan y controlan. Estos valores, y no sólo los datos científicos, determinan las normas medioambientales y biológicas en la comunidad y en el lugar de trabajo. En consecuencia, estos valores, los juicios que se basan en ellos y los axiomas seleccionados también deben juzgarse por su racionalidad, es decir, por su éxito a la hora de evitar el riesgo de dolor, muerte y discapacidad.
Otra forma de sistemas de axiomas morales, son las leyes y contratos, incluso el más amplio sistema de axiomas morales debe entenderse como un experimento en la aplicación de principios morales al medio ambiente de trabajo, especialmente los sistemas de leyes y contratos que regulan el lugar de trabajo. Las leyes del estado, los reglamentos de sus ministerios e incluso los procedimientos adoptados informalmente (como los modelos de valoración del riesgo) pueden tratarse y modificarse como cualquier otro sistema de axiomas.
Considerando nuestro marco de principios morales, tratados como axiomas morales, las leyes y normas sobre la seguridad y la salud en el trabajo pueden integrarse plenamente con los sistemas axiomáticos que atienden otras necesidades de salud de la comunidad. Los programas de asistencia médica, educación, rehabilitación e indemnización de los trabajadores, seguridad social, protección de los discapacitados y otros programas de salud pública y protección del medio ambiente suelen coordinarse mediante decisiones legislativas con los programas de seguridad y salud en el trabajo. La participación de los trabajadores, los representantes de los sindicatos libremente organizados en el lugar de trabajo y los organismos públicos constituye una garantía que debe formar parte del experimento. La participación es otra especificación de los derechos humanos. Las barreras eficaces contra la creación de sistemas de castas en el lugar de trabajo son los comités de trabajadores, los comités de empresa,. El ejercicio de los derechos de participación de los trabajadores en la determinación de sus propios riesgos es un medio éticamente obligado de defensa contra la aparición de castas de trabajadores en función de su nivel de cualificación. Es el primer paso para el compromiso bioético de responsabilidades y la distribución de la carga de riesgo en el lugar de trabajo. Sin embargo, el ejercicio de estos derechos puede entrar en conflicto con los derechos de la dirección y de la sociedad en su conjunto.
La resolución del conflicto pasa por entender que estos derechos son especificaciones de derechos genéricos, cuyo imperativo es absoluto y que, en última instancia, deben prevalecer mediante el reconocimiento de los derechos de participación de los trabajadores, la dirección y el público en general en las decisiones que afectan a la vida y la libertad de la comunidad moral a la que pertenecen.
La importancia de este enfoque abarcador permite incursionar en temas que ayudan a esclarecer el sentido de los estudios y reflexiones filosóficas y laborales. La salud no solamente es el estado físico del individuo sino también su parte emocional y social para poder asumir intelectualmente el contenido de un trabajo y sus funciones. Una persona sin empleo no es sana, no goza de buena salud.
La bioética[ii] ve al ser humano en su aspecto bio-psicosocial y aquí nos detendremos por su importancia abordarlo en el papel del derecho recordando el rol y relaciones entre el Estado y las normas jurídicas[iii].
Otras definiciones de bioética[iv] vinculan ésta con el derecho en una simbiosis de biología, ética y derecho como la que señalamos a continuación.
Por último nos hallamos con estas definiciones concibiendo al ser humano como ser social, para ello el hombre supera los monosílabos guturales, las señas y signos marcados en piedras y objetos para adquirir mediante el desarrollo intelectual un lenguaje y una escritura para comunicarse y relacionarse.
En cuanto al papel hombre y de su trabajo, éste le permite salto cualitativo en el desarrollo social, alcanzando su liberación del marco del mundo animal para convertir al hombre en el rey del reino animal y así disponer de la división natural del trabajo, de la división de las ciencias, en que la ética acompañada del derecho y del trabajo han podido fomentar otros elementos que fundamenta la identificación del ser humano como un ser biopsicosocial. Nos referimos a la educación, el trabajo, las manifestaciones culturales, la vivienda, así como la satisfacción de necesidades materiales básicas como vestirse, alimentarse, que contribuyen a la asimilación de un mundo mejor, de un espacio de tiempo más pleno en el que el ser humano logre la superior materialización de sus capacidades físicas y fisiológicas y su máximo confort.
Cuando hablamos de medio ambiente laboral, debemos tener en cuenta no solamente aspectos de sustentabilidad, ausencia de contaminantes biológicos, químicos, radiaciones y otros, del equilibrio que debe haber en ese ambiente laboral sano sino también excluir de él factores de riesgos psicosociales y organizacionales estrechamente vinculados a la conducta humana. Aquí estamos tratando el riesgo psicolaboral que provoca la competitividad, la reducción de gastos, el ahorro de recursos que en última instancia atenta contra un ambiente de trabajo seguro. Cuando el trabajo se realiza en tales condiciones de riesgos, deja de ser un trabajo digno, decente, que satisface necesidades, para convertirse en un elemento dañino, fuente provocadora de ansiedad, depresión y otros síndromes en el trabajador, hasta llegar como factores psicosociales y organizativos a penetrarse tanto que no se sabe cuándo estamos en presencia del estrés y de la violencia en el trabajo.
Sólo la educación nos conduce al trabajo de ambiente seguro en los trabajadores, si éste no cuenta con un antecedente de conocimientos y aptitudes desarrolladas a partir de las habilidades, destreza, calificación, bien poco se lograría para alcanzar metas lejanas en la humanidad como son la Educación para Todos, la Salud para Todos y un Trabajo Digno que le proporcione desarrollo humano y bienestar.
Llama la atención que la salud mental y la seguridad en el trabajo no forman parte del concepto de trabajo decente en la Declaración de OIT sobre principios y derechos fundamentales, por tanto no es prioridad del mundo desarrollado, ni menos del subdesarrollado, alcanzar la identificación, prevención y erradicación de todas aquellas manifestaciones en los trabajos que provoquen humillaciones, acoso moral, discriminación, presiones, violencia etc., o simplemente violencia laboral en sus formas conocidas como física o psicológica. Se reconoce el fenómeno, por algunos, pero la gran mayoría ignora la forma de resolverlo, porque no se logra ver la relación entre: calidad de vida, trabajo decente, salud mental, valores éticos y morales y derechos humanos.
Cuando relacionamos al trabajador con la bioética comprobamos que la bioética se asienta en principios cuyos valores se entrelazan y complementan con los derechos sociales:
Del trabajo a la persona, individualmente concebida: los derechos a la salud, la alimentación, a la prevención y seguridad social, a la dignidad, integridad física y mental, a la educación, la cultura, el descanso, la seguridad de la vida, a la igualdad. De los grupos de personas trabajadoras, podríamos mencionar, los derechos de asociación y negociación, el derecho de huelga, a estipular convenios colectivos de trabajo, de cogestión y autogestión.
Y los principios de la bioética son:
1. El respeto a la vida, como uno de los ejes primarios en torno al cual se ha desarrollado la conciencia ética de la humanidad. Se fundamenta en la idea de que la vida humana debe ser protegida y defendida con extremo cuidado.
2. El respeto a la dignidad humana incluyendo el rechazo a experimentaciones incompatibles con tal condición.
3. El respeto a la libertad que se vincula con otros valores como serían el valor de la "vida", la dignidad humana, la libertad de investigación e, incluso, conlleva el tradicional enfrentamiento entre las libertades individuales y los intereses colectivos.
4. La protección a la salud. Este principio se fundamenta en la idea de que toda persona tiene derecho a un determinado nivel de vida para ella y su familia, así como que se le garanticen la salud, el bienestar, la alimentación, la vivienda, el vestido, los servicios sociales.
5. La participación en el progreso científico.
Quizás la única esperanza que tiene el mundo del trabajo, es el cumplimiento de por parte de los gobiernos del Constitucionalismo Social de la América Latina que está formado por un conjunto de Normas, Acuerdos, Tratados y demás documentos de carácter internacional:
1. Declaración Universal de los Derechos Humanos (19489
2. Declaración americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948)
2. Carta Internacional Americana de Garantías Sociales ( 1948)
3. Carta de la Organización de Estados Americanos ( 1948)
4. Declaración relativa a los fines y objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (1944)
5. Constitución de la Organización Internacional del Trabajo (1945)
6. Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales (1966)
7. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ( 1966)
8. Convención Americana sobre Derechos Humanos ( 1969)
9. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979)
10. Convención sobre los Derechos del Niño (1990)
11. Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer "Convención de Belem Do Para" (1994)
12. Declaración de Principios y Derechos Fundamentales de la OIT (1998)
Colombia aún en la sociedad neoliberal en la cual está inmersa, tiene un compromiso ante su pueblo en el sentido de generar justicia social, al bienestar colectivo e individual y a un futuro mejor. Esto solamente es posible cuando el Colombia recobre su merecía protagónica como actor nacional e internacional en temas de regulación y adopción de normas de derecho y no como un elemento catalizador a normas blandas o flexibles que considera el sector informal como una oportunidad de empleo.
CONCLUSIONES
En el orden de estas reflexiones, no es desacertado traer en las conclusiones algunas opiniones generales sobre los derechos de los trabajadores a tener un entorno laboral o ambiente de trabajo seguro, alejado de todos los riesgos y sobre el cual debemos entender como un empleo de calidad que respete los derechos de los trabajadores en forma de protección y seguridad social. Tiene más un contenido ético que técnico, ya que junto al concepto de trabajo productivo incorpora su realización en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana. Entendiéndose entonces por seguridad en el trabajo la continuidad y estabilidad, pero faltaría una referencia a la salud mental como parte integrante del trabajo seguro y de disminución de riesgos.
La dirección empresarial que crea ansiedad, depresión, acoso, humillación, estrés, a sus trabajadores, no se relacionaría entonces con el trabajo de entorno laboral o ambiente seguro de participación y negociación. Entonces tendríamos que analizar el trabajo al nivel colectivo y global y no al individual, lo que atañe a cada hombre y mujer, pudiendo coexistir una entidad que se preocupe por darle continuidad al empleo del trabajador y sin embargo su organización del trabajo no contribuya a un ambiente de nocividad en las relaciones interpersonales.
La justicia social en el siglo XXI se logra con la equidad de oportunidades, eliminando el trabajo informal y el desempleo. Los que tienen un empleo sienten la urgencia de mantenerlo a toda costa y a todo costo. Para los empleadores los requerimientos de los trabajadores son insignificancias comparadas con los flagelos neoliberales. El estrés, la ansiedad, la depresión, el acoso moral y sexual, son males propios de las sociedades desarrolladas, que ya pasaron por la etapa de las necesidades perentorias, para ir ahora a satisfacer otras necesidades crecientes, pero que no constituyen la vital y más urgente, la vida misma.
En cuanto a la Declaración de principios y derechos fundamentales de la OIT, vale recalcar que la Organización va contra sus propios pasos, pues obliga a los Estados al cumplimiento de los Convenios, lo cual es responsabilidad individual de cada uno, en el ejercicio de la libertad de ratificación que comprende la obligación de asumir compromisos, pero al definir que estos Convenios deben cumplirse por abarcar principios y derechos fundamentales, sin atenerse al proceso de la ratificación, se ha creado una suerte de derecho supranacional, de plataforma jurídica por encima de los Estados, que en cualquier momento atentará contra la propia Organización.
Los derechos humanos abarcan tanto la esfera individual como la colectiva pero deben verse en su unicidad y no en su individualidad que los debilita y desvaloriza. Son derechos de primera generación todos, tanto los derechos laborales, como los económicos, los civiles y políticos, el derecho al empleo, a la salud, la educación, la cultura, la seguridad social, la negociación colectiva, la sindicalización, al ambiente limpio, a la calidad de vida en su acepción más general y no parcial, a una sociedad sin violencia, al respeto de la integridad física y moral, al desarrollo, a la sustentabilidad, a la más amplia participación , a dominar y proteger los recursos naturales no renovables de que disponen las personas, al ejercicio de derechos inalienables a la propia existencia, a la equidad, la ausencia de explotación , la gobernabilidad democrática, la condonación de la deuda externa y el pago de los intereses, los derechos de las comunidades indígenas y campesinas, que no podemos asumir la teoría de los derechos blandos o los derechos de primera, segunda y tercera generación.
En esta apretada síntesis no entramos a cuestionarnos varias situaciones que no pudieron ser tocadas en el texto de este trabajo o que lo fueron de forma somera, para hacer más rápida la lectura y como un incentivo a una futura incursión en temas similares. Nos preguntamos al igual que otros autores:
· El Estado debe propender en la protección de los ambientes o entornos laborales con políticas de garantía de un clima laboral sano.
· El Derecho Laboral como una la rama del ordenamiento jurídico que se ocuparía de relacionar salud, trabajo, derecho y bioética.
· Recaer en la empresa su responsabilidad ante los daños que se ocasionen al trabajador por un trabajo no protegido o por los riesgos derivados del crecimiento incesante de la productividad.
· Trazamiento de políticas de trabajo de ambiente seguros basada en la promoción de la salud, la educación en prevención de riesgos ocupacionales.
· Fomento de la eliminación de los factores de discriminación laboral.
REFERENCIAS
[i] Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud. Consultado en Internet en sitios de Bioética y derecho
[ii] Hay disímiles definiciones de bioética y podríamos incorporar al debate las siguientes consultadas en un sitio de Internet de los autores mencionados:
"A la Bioética, como disciplina, le corresponde una unidad pragmática determinada por un conjunto abierto de problemas prácticos nuevos (no sólo éticos, sino morales y políticos: la Bioética arrastra desde su constitución la confusión con la biomoral y, por tanto, con la biopolítica) que giran en torno a la vida orgánica de los hombres y de los animales, y por un conjunto, también abierto, de resoluciones consensuadas por las instituciones competentes, desde los comités asistenciales de los hospitales hasta las comisiones nacionales o internacionales que suscriben algunas de las citadas resoluciones o convenios" Gustavo Bueno (filosofo español). Principios y reglas generales de una bioética materialista.
La bioética como "La conciencia de la ciencias medicas y biológicas, como una practica dinámica, racional, y reguladora de los valores éticos y deontológicos con la característica de ser multidisciplinaria y que tiene como objetivo la preservación de la dignidad humana en sus diversas expresiones". Dr. Gerardo Sela Bayardo.
“La bioética es el cuidado de la vida". Julián Bayardo (8 años) otras opiniones de este autor
[iii] Lo “bio” se puede tratar desde la metodología de las ciencias naturales, pero no tanto “lo psico” y menos “lo social”." Ya que es el derecho a la equilibrada autoidentificación bio-psico-social. Es decir, que cada quien tenga acceso a lo que necesite para desarrollar su personalidad durante todo su ciclo vital teniendo en cuenta que cada quien tiene unas coordenadas bio-psico-sociales y que sabe equilibrarse, esto es, sabe qué desea, necesita, qué le sobra, qué le falta para ser quien quiere ser. AUTOIDENTIFICACION SOCIAL: el equilibrio entre nuestra autoidentificación y la identificación que de nosotros haga el entorno social. Equilibrio permanente entre lo que socialmente se nos impone como identidad, lo que se nos permite mostrar de nuestra identidad, lo que aceptamos o rechazamos de esa identidad social y de la nuestra. (María J. Blanco Barea, Coordinadora de la Comunidad Virtual de Violencia Psicológica, enlace externo de OMS)
[iv] Esta y demás citas fueron tomadas del trabajo de María de los A. Sánchez sobre Bioética
BIOÉTICA Y ENTORNO LABORAL
INTRODUCCIÓN
La Salud Ocupacional y la Prevención nacieron de la observación cuidadosa de fenómenos o acontecimientos no explicados y que causaban enfermedades, lesiones o muerte al trabajador. Posteriormente con el advenimiento y desarrollo de procesos más complejos, se fue avanzando en esta área hasta llegar a la época moderna, en la cual la tecnología juega un papel valiosísimo de apoyo para el reconocimiento, evaluación y control de los factores de riesgo. Las legislaciones laborales han dado un gran impulso, pretendiendo tener unos entornos laboral (ambientes de trabajo) con las condiciones mínimas aceptables de seguridad e higiene industrial.
A través de la historia sobre la evolución del trabajo desde los cazadores de la edad de piedra, la creación de las primeras máquinas, las consecuencias económicas y sociales de la Revolución industrial, el surgimiento de la teoría del riesgo profesional y la seguridad social en el mundo, hasta nuestros días, ha despertado diversos dilemas bioéticos. Todos estos acontecimientos revolucionaron el concepto sobre salud y trabajo y por supuesto la relación salud-trabajo-enfermedad como consecuencia del desempeño laboral; las legislaciones tuvieron que tener en cuenta que la filosofía de prevención disminuía los costos por enfermedades profesionales y accidentes laborales y ahora es el comienzo de dignificar la vida laboral del ser humano con el advenimiento de la madre de todas las ciencias: La Bioética
La Bioética no es una rama de la ética que se ocupa de la vida. La ética no necesariamente se ocupa siempre de algo que vive, pero solo puede aplicarse a algo que esté o haya estado vivo.
La Bioética, no es Ética, de modo exclusivo, es también Moral, definiéndola a todo cuanto se refiere a las normas que presiden a un grupo humano dado entre otros grupos. La Bioética no se reduce ni a la ética, ni a la moral, ni a la política, ni al derecho., aunque los problemas de los cuales se ocupa sean problemas éticos, o morales, o políticos, o jurídicos.
Es de la confluencia de estos problemas de donde ha surgido el punto de vista bioético. Pues esta confluencia ha determinado la aparición de situaciones nuevas, que desbordan ampliamente las fronteras de la ética, de la moral, de la política, del derecho, de la medicina o de la biología.
La propia denominación de Bioética llama a la confusión, al sugerir que todos los problemas que bajo su rótulo se acumulan, son siempre problemas éticos. Las relaciones de la bioética con el derecho de trabajo se ven claramente en el análisis que hace la OMS y la OPS[i] sobre el concepto de bioética y el campo que abarca con la siguiente definición:
“Estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias biológicas y la atención de la salud, en la medida en que esta conducta se examine a la luz de valores y principios morales”.
La bioética ve al ser humano en su aspecto biopsicosocial. Otras definiciones de bioética[1] vinculan ésta con el derecho en una simbiosis de biología, ética y derecho como la que señalamos a continuación:
Enciclopedia of Bioethics: "... el estudio sistemático de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, en cuanto que dicha conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales".
La bioética tiene por finalidad el análisis racional de los problemas morales ligados a la biomedicina y de su vinculación con el ámbito del derecho, de las ciencias humanas. Dicha finalidad implica la elaboración de lineamientos éticos fundados en los valores de la persona y en los derechos humanos, respetando todas las comunidades morales, con una fundamentación racional y metodológica científicamente apropiada.
Per también OMS define el concepto de Salud como completo estado de bienestar físico, mental y social del ser biopsicosocial y no solamente la ausencia de enfermedad, atañe para su comprensión también a las necesidades básicas del hombre: alimentación, vivienda, educación, trabajo y recreación.
La salud según la OMS incorpora lo emocional y lo social del individuo para poder asumir intelectualmente el contenido de un trabajo y sus funciones.
El trabajo definido como la capacidad de producir bienes y servicios para generar las condiciones necesarias del desarrollo de todas las dimensiones de la persona humana y el establecimiento de relaciones sociales. Quien trabaja y transforma el mundo no es solamente un cuerpo biológico, incluye también su mente y sus emociones. La relación salud, trabajo y enfermedad está en gran medida, determinada por las características y condiciones en que se realiza el trabajo (ambiente laboral o entorno laboral), de la misma manera los resultados del trabajo dependen de la salud física y mental del trabajador.
Por eso la exigencia extralimitada de resultados en el trabajo provoca en el trabajador estrés y desgaste emocional, las condiciones de inestabilidad de los puestos de trabajo, inciden en que cada vez el motivo principal de las consultas médicas sea los “problemas de trabajo” y sus consecuencias en la vida de la persona.
Para asignar responsabilidades, normalmente se utiliza una escala de justicia social. Según esta escala, los más capacitados para actuar están obligados por lógica a asumir el mayor nivel de responsabilidad y a ser los primeros en actuar para conseguir un objetivo moral. Están obligados a actuar antes que otros porque son los únicos o los que están más capacitados para actuar. Esto no significa que sólo ellos deban actuar. Cuando los que tienen obligaciones especiales no actúan, o necesitan ayuda, la obligación recae en los que ocupan el siguiente peldaño. Entendemos que acción racional no es únicamente la que sigue lógicamente a otra, sino también las acciones que se realizan para evitar el dolor, la discapacidad, la muerte y la disminución del placer (Gert 1993). La Ley de salud y seguridad en el trabajo aprobada en Estados Unidos en 1970 es un ejemplo de la aplicación de la escala de justicia social. Según esta ley “las empresas y los trabajadores tienen derechos y obligaciones diferentes pero dependientes en lo que respecta al logro de unas condiciones de trabajo seguras y saludables”. Un trabajador tiene el deber de cumplir las normas únicamente “aplicables a sus acciones y a su conducta”. La empresa tiene deberes que se basan en su capacidad única de velar por el cumplimiento de las normas aplicables al lugar de trabajo en su conjunto. El gobierno tiene un deber diferente, que se basa en su capacidad exclusiva para, por ejemplo, imponer normas y sanciones cuando la persuasión fracasa.
DESARROLLO
Después de haber conocer estas definiciones y la forma de abordar el concepto consideramos que el ser humano como ser biológico debe analizarse a partir del ciclo humano y su evolución natural, que enmarca su nacimiento, crecimiento, desarrollo, decadencia y envejecimiento hasta llegar a la muerte. Este proceso está relacionado y depende de la “calidad de vida”, del conjunto de factores que acompañan a ese ser biológico y que contribuyen a que su esperanza de vida sea más prolongada y viable, que su trabajo no mengue su salud, que el entorno laboral le sea grato y que la prevención de riesgos ocupacionales sea una política real del empleador, que mientras mejor sea la alimentación y la atención a la salud, más productivo será el hombre, mayor será su satisfacción y lo alentará a la utilidad en sus manifestaciones laborales y a participar con sentido de pertinencia en el desarrollo y evaluación de los Programas de Salud Ocupacional Empresarial, para que sean dinámicos y vivos y no sólo mamotretos que reposan en anaqueles, prestos para exhaustivas auditorías necesarias para la certificación de las empresas a nivel nacional e internacional.
Avanzando al plano psicológico, la persona entra en una variable de enfrentamiento entre la conciencia y el ser, cuando éste asume el trabajo como una relación vital no precisamente de placer y sabe que la mente se desarrolla y asume un enfoque problemático de su vida, no vinculada solamente a los temas materiales, sino también a los espirituales y sociales.
Es irracional e inmoral distribuir o asignar los riesgos por categorías, es decir, asignar distintos niveles de riesgo a diferentes grupos de personas según su genotipo, edad, situación socioeconómica, situación geográfica dentro de la comunidad, pertenencia étnica o profesión. La asignación del riesgo por categorías supone que existen seres humanos cuyos derechos fundamentales son diferentes a los de los demás. Las necesidades básicas del ser humano son iguales; por lo tanto, los derechos fundamentales son también iguales para todos.
El concepto de riesgo aceptable, que se utiliza con frecuencia, cuando no universalmente, para establecer las normas, es una forma de asignación del riesgo por categorías. Depende de la asignación de un diferencial de riesgo que se basa en el cálculo de los riesgos profesionales en el pasado o la exposición actual a sustancias tóxicas o peligros en el lugar de trabajo. Esta práctica común acepta y fomenta los riesgos innecesarios, asignando de forma arbitraria, por ejemplo, un riesgo relativo “aceptable” de una muerte por cada mil personas a la hora de establecer un límite de exposición permisible para los trabajadores, frente a una muerte por un millón de personas para otros miembros de la misma comunidad. Otros ejemplos de asignación irracional (inmoral) del riesgo son la aceptación de diferenciales de riesgo dentro de una misma categoría, como sería entre los adultos y los niños más vulnerables.
Los riesgos innecesarios no son nunca aceptables desde un punto de vista moral. Un riesgo es bioéticamente aceptable sólo si es necesario para proteger la vida (o el bienestar) y la libertad, o
1) está culturalmente aceptado y es muy difícil de eliminar o controlar en un plazo corto de tiempo y
2) su control recibe una menor prioridad en un programa racional de protección que otro peligro de tipo biológico.
Participación de los trabajadores
Los derechos fundamentales a la vida y a la libertad exigen que los trabajadores estén facultados para actuar en defensa de esos derechos. Esto se consigue mediante el acceso a información, las oportunidades de educación para entender dicha información (y no simplemente reaccionar a ella) y la capacidad de actuar libremente y sin coacciones basándose en esos conocimientos para evitar o asumir riesgos. Es posible que la educación que facilita esos conocimientos no se consiga con una clase típica de formación en materia de seguridad, ya que la formación tiene como finalidad conseguir una reacción condicionada a una serie de señales o acontecimientos previsibles y no proporciona unos conocimientos profundos. Sin embargo, no todos los factores causales que provocan accidentes, entre ellos los acontecimientos que están bajo el control de los trabajadores o de los directivos, pueden preverse. Los accidentes verdaderos se definen como “episodios fortuitos” (Webster’s Diccionario Interncional Tercera Edición 1986). Por tanto, no se producen de forma natural. Todos los acontecimientos tienen una causa (Planck 1933; Einstein 1949). El concepto de la casualidad es un axioma utilizado cuando no se conoce o comprende la causa, y no debe confundirse con la realidad invariable. Ni siquiera cuando una lesión o enfermedad está claramente relacionada con el trabajo se conocen o comprenden todos los factores causales de los acontecimientos dentro y fuera del lugar de trabajo (Susser 1973). Por consiguiente, aunque dispusiéramos de unos recursos ilimitados en términos de tiempo, dinero y formación, sería imposible formar a un trabajador para que supiera reaccionar a todas las posibles señales de todos los posibles acontecimientos.
Para reducir eficazmente el riesgo de “accidentes”, el hecho de que el trabajador entienda un proceso químico o una práctica para la manipulación de un material le permite afrontar los acontecimientos imprevistos. La formación del trabajador y del colectivo natural al que pertenece, como la familia o el entorno sociocultural, amplía sus conocimientos y aumenta su capacidad de actuación para prevenir o reducir riesgos. Por lo tanto, forma parte de las especificaciones de sus derechos fundamentales. Existe otro aspecto ético relacionado con el entorno natural del trabajador. La elección de un lugar adecuado para que el trabajador decida asumir o no un riesgo es un factor crucial para garantizar un resultado ético. Muchas decisiones (como la aceptación de una prima por riesgo), si han de ser verdaderamente “voluntarias”, deben tomarse fuera de un entorno artificial como es el lugar de trabajo (o a veces el sindicato). La familia, el entorno sociocultural y otros entornos naturales pueden representar alternativas menos coactivas. Los incentivos económicos para la aceptación de un riesgo innecesario conocido para el trabajador, la empresa o el gobierno —incluso aunque sea el resultado de un contrato justamente negociado— son siempre inmorales. Sólo debe compensarse a la familia de un trabajador cuando el riesgo esté justificado y cuando el trabajador tenga acceso a otros puestos de trabajo similares sin ser objeto de un estigma. Para que esta elección sea ética, el entorno debe ser lo más neutral o menos coactivo posible. Si no existe un entorno así, la decisión debe tomarse en el lugar más neutral posible asociado al colectivo artificial más neutral posible o a un organismo que pueda proteger la capacidad de decisión del trabajador o su entorno natural. La importancia para el bienestar de un trabajador de los valores culturales y éticos que prevalecen en su familia, su entorno sociocultural y la comunidad subraya la importancia de proteger su participación y educación como elementos éticos de su capacidad para tomar decisiones informadas.
Otro sesgo común es la confusión de los axiomas con la realidad. en la forma de comunicación. La mayoría de los trabajadores, hemos aprendido los métodos axiomáticos en la escuela primaria. De lo contrario, no podríamos entender ni aritmética ni geometría. Sin embargo, son muchos los que confunden conscientemente las hipótesis con los hechos, que pueden ser lo mismo, pero no lo son siempre, en un intento de imponer sus propios valores sociales. Esto se hace evidente en la manera de presentar, seleccionar, organizar e interpretar la información.
El uso de palabras como accidentes y seguro son buenos ejemplos de ello. Se han definido los accidentes como acontecimientos que no ocurren de forma natural. La seguridad es un concepto similar. La mayoría de las personas creen que esta palabra significa “libre de daños, lesiones o riesgos” (Webster’s Diccionario Internacional, tercera edición 1986.). Los riesgos siempre existen, aunque los expertos suelen hablar de ausencia de riesgo refiriéndose a un proceso o sustancia química para dar la impresión de que no existe riesgo, cuando en realidad están suponiendo o pensando en otro significado, como es su creencia de que el riesgo es relativamente bajo o aceptable, del que no informan al público. Si se trata de un simple error inconsciente, se llama falacia semilógica.
Si se trata de un error consciente, se trata simplemente de una mentira. La confusión de los axiomas, los modelos científicos o la evaluación de datos con la realidad inmutable parece agravarse cuando se trata de establecer normas. Los conceptos y métodos axiomáticos utilizados como la realidad incontrovertible, cuya validez se supone y confunde muchas veces son entre otros los siguientes:
Umbrales de efectos tóxicos en poblaciones (nunca se encuentran);
Niveles de efectos observados (dependen del método);
Factores de fiabilidad estadística (arbitrarios por definición);
Extrapolaciones exactas de riesgos (raramente coinciden con los datos)
Tolerancias a riesgo cero (existen sólo con exposición cero);
Márgenes de “seguridad” (siempre especulativos);
Viabilidad de los controles (depende de los valores);
Métodos de medición (elección de instrumentos);
Normas fisiológicas (abstracciones de las medias);
Variables de valoración biológicas (estimación de un efecto);
Homogeneidad de estilos de vida y genética (nunca existe).
Estos axiomas se debaten como si fueran la verdad. No son más que hipótesis descartables sobre individuos, riesgos y su control, que se basan en una información limitada. Los valores sociales y económicos implícitos en la selección y el uso de estos axiomas guían los juicios políticos de los que gobiernan, gestionan y controlan. Estos valores, y no sólo los datos científicos, determinan las normas medioambientales y biológicas en la comunidad y en el lugar de trabajo. En consecuencia, estos valores, los juicios que se basan en ellos y los axiomas seleccionados también deben juzgarse por su racionalidad, es decir, por su éxito a la hora de evitar el riesgo de dolor, muerte y discapacidad.
Otra forma de sistemas de axiomas morales, son las leyes y contratos, incluso el más amplio sistema de axiomas morales debe entenderse como un experimento en la aplicación de principios morales al medio ambiente de trabajo, especialmente los sistemas de leyes y contratos que regulan el lugar de trabajo. Las leyes del estado, los reglamentos de sus ministerios e incluso los procedimientos adoptados informalmente (como los modelos de valoración del riesgo) pueden tratarse y modificarse como cualquier otro sistema de axiomas.
Considerando nuestro marco de principios morales, tratados como axiomas morales, las leyes y normas sobre la seguridad y la salud en el trabajo pueden integrarse plenamente con los sistemas axiomáticos que atienden otras necesidades de salud de la comunidad. Los programas de asistencia médica, educación, rehabilitación e indemnización de los trabajadores, seguridad social, protección de los discapacitados y otros programas de salud pública y protección del medio ambiente suelen coordinarse mediante decisiones legislativas con los programas de seguridad y salud en el trabajo. La participación de los trabajadores, los representantes de los sindicatos libremente organizados en el lugar de trabajo y los organismos públicos constituye una garantía que debe formar parte del experimento. La participación es otra especificación de los derechos humanos. Las barreras eficaces contra la creación de sistemas de castas en el lugar de trabajo son los comités de trabajadores, los comités de empresa,. El ejercicio de los derechos de participación de los trabajadores en la determinación de sus propios riesgos es un medio éticamente obligado de defensa contra la aparición de castas de trabajadores en función de su nivel de cualificación. Es el primer paso para el compromiso bioético de responsabilidades y la distribución de la carga de riesgo en el lugar de trabajo. Sin embargo, el ejercicio de estos derechos puede entrar en conflicto con los derechos de la dirección y de la sociedad en su conjunto.
La resolución del conflicto pasa por entender que estos derechos son especificaciones de derechos genéricos, cuyo imperativo es absoluto y que, en última instancia, deben prevalecer mediante el reconocimiento de los derechos de participación de los trabajadores, la dirección y el público en general en las decisiones que afectan a la vida y la libertad de la comunidad moral a la que pertenecen.
La importancia de este enfoque abarcador permite incursionar en temas que ayudan a esclarecer el sentido de los estudios y reflexiones filosóficas y laborales. La salud no solamente es el estado físico del individuo sino también su parte emocional y social para poder asumir intelectualmente el contenido de un trabajo y sus funciones. Una persona sin empleo no es sana, no goza de buena salud.
La bioética[ii] ve al ser humano en su aspecto bio-psicosocial y aquí nos detendremos por su importancia abordarlo en el papel del derecho recordando el rol y relaciones entre el Estado y las normas jurídicas[iii].
Otras definiciones de bioética[iv] vinculan ésta con el derecho en una simbiosis de biología, ética y derecho como la que señalamos a continuación.
Por último nos hallamos con estas definiciones concibiendo al ser humano como ser social, para ello el hombre supera los monosílabos guturales, las señas y signos marcados en piedras y objetos para adquirir mediante el desarrollo intelectual un lenguaje y una escritura para comunicarse y relacionarse.
En cuanto al papel hombre y de su trabajo, éste le permite salto cualitativo en el desarrollo social, alcanzando su liberación del marco del mundo animal para convertir al hombre en el rey del reino animal y así disponer de la división natural del trabajo, de la división de las ciencias, en que la ética acompañada del derecho y del trabajo han podido fomentar otros elementos que fundamenta la identificación del ser humano como un ser biopsicosocial. Nos referimos a la educación, el trabajo, las manifestaciones culturales, la vivienda, así como la satisfacción de necesidades materiales básicas como vestirse, alimentarse, que contribuyen a la asimilación de un mundo mejor, de un espacio de tiempo más pleno en el que el ser humano logre la superior materialización de sus capacidades físicas y fisiológicas y su máximo confort.
Cuando hablamos de medio ambiente laboral, debemos tener en cuenta no solamente aspectos de sustentabilidad, ausencia de contaminantes biológicos, químicos, radiaciones y otros, del equilibrio que debe haber en ese ambiente laboral sano sino también excluir de él factores de riesgos psicosociales y organizacionales estrechamente vinculados a la conducta humana. Aquí estamos tratando el riesgo psicolaboral que provoca la competitividad, la reducción de gastos, el ahorro de recursos que en última instancia atenta contra un ambiente de trabajo seguro. Cuando el trabajo se realiza en tales condiciones de riesgos, deja de ser un trabajo digno, decente, que satisface necesidades, para convertirse en un elemento dañino, fuente provocadora de ansiedad, depresión y otros síndromes en el trabajador, hasta llegar como factores psicosociales y organizativos a penetrarse tanto que no se sabe cuándo estamos en presencia del estrés y de la violencia en el trabajo.
Sólo la educación nos conduce al trabajo de ambiente seguro en los trabajadores, si éste no cuenta con un antecedente de conocimientos y aptitudes desarrolladas a partir de las habilidades, destreza, calificación, bien poco se lograría para alcanzar metas lejanas en la humanidad como son la Educación para Todos, la Salud para Todos y un Trabajo Digno que le proporcione desarrollo humano y bienestar.
Llama la atención que la salud mental y la seguridad en el trabajo no forman parte del concepto de trabajo decente en la Declaración de OIT sobre principios y derechos fundamentales, por tanto no es prioridad del mundo desarrollado, ni menos del subdesarrollado, alcanzar la identificación, prevención y erradicación de todas aquellas manifestaciones en los trabajos que provoquen humillaciones, acoso moral, discriminación, presiones, violencia etc., o simplemente violencia laboral en sus formas conocidas como física o psicológica. Se reconoce el fenómeno, por algunos, pero la gran mayoría ignora la forma de resolverlo, porque no se logra ver la relación entre: calidad de vida, trabajo decente, salud mental, valores éticos y morales y derechos humanos.
Cuando relacionamos al trabajador con la bioética comprobamos que la bioética se asienta en principios cuyos valores se entrelazan y complementan con los derechos sociales:
Del trabajo a la persona, individualmente concebida: los derechos a la salud, la alimentación, a la prevención y seguridad social, a la dignidad, integridad física y mental, a la educación, la cultura, el descanso, la seguridad de la vida, a la igualdad. De los grupos de personas trabajadoras, podríamos mencionar, los derechos de asociación y negociación, el derecho de huelga, a estipular convenios colectivos de trabajo, de cogestión y autogestión.
Y los principios de la bioética son:
1. El respeto a la vida, como uno de los ejes primarios en torno al cual se ha desarrollado la conciencia ética de la humanidad. Se fundamenta en la idea de que la vida humana debe ser protegida y defendida con extremo cuidado.
2. El respeto a la dignidad humana incluyendo el rechazo a experimentaciones incompatibles con tal condición.
3. El respeto a la libertad que se vincula con otros valores como serían el valor de la "vida", la dignidad humana, la libertad de investigación e, incluso, conlleva el tradicional enfrentamiento entre las libertades individuales y los intereses colectivos.
4. La protección a la salud. Este principio se fundamenta en la idea de que toda persona tiene derecho a un determinado nivel de vida para ella y su familia, así como que se le garanticen la salud, el bienestar, la alimentación, la vivienda, el vestido, los servicios sociales.
5. La participación en el progreso científico.
Quizás la única esperanza que tiene el mundo del trabajo, es el cumplimiento de por parte de los gobiernos del Constitucionalismo Social de la América Latina que está formado por un conjunto de Normas, Acuerdos, Tratados y demás documentos de carácter internacional:
1. Declaración Universal de los Derechos Humanos (19489
2. Declaración americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948)
2. Carta Internacional Americana de Garantías Sociales ( 1948)
3. Carta de la Organización de Estados Americanos ( 1948)
4. Declaración relativa a los fines y objetivos de la Organización Internacional del Trabajo (1944)
5. Constitución de la Organización Internacional del Trabajo (1945)
6. Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales (1966)
7. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ( 1966)
8. Convención Americana sobre Derechos Humanos ( 1969)
9. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979)
10. Convención sobre los Derechos del Niño (1990)
11. Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer "Convención de Belem Do Para" (1994)
12. Declaración de Principios y Derechos Fundamentales de la OIT (1998)
Colombia aún en la sociedad neoliberal en la cual está inmersa, tiene un compromiso ante su pueblo en el sentido de generar justicia social, al bienestar colectivo e individual y a un futuro mejor. Esto solamente es posible cuando el Colombia recobre su merecía protagónica como actor nacional e internacional en temas de regulación y adopción de normas de derecho y no como un elemento catalizador a normas blandas o flexibles que considera el sector informal como una oportunidad de empleo.
CONCLUSIONES
En el orden de estas reflexiones, no es desacertado traer en las conclusiones algunas opiniones generales sobre los derechos de los trabajadores a tener un entorno laboral o ambiente de trabajo seguro, alejado de todos los riesgos y sobre el cual debemos entender como un empleo de calidad que respete los derechos de los trabajadores en forma de protección y seguridad social. Tiene más un contenido ético que técnico, ya que junto al concepto de trabajo productivo incorpora su realización en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana. Entendiéndose entonces por seguridad en el trabajo la continuidad y estabilidad, pero faltaría una referencia a la salud mental como parte integrante del trabajo seguro y de disminución de riesgos.
La dirección empresarial que crea ansiedad, depresión, acoso, humillación, estrés, a sus trabajadores, no se relacionaría entonces con el trabajo de entorno laboral o ambiente seguro de participación y negociación. Entonces tendríamos que analizar el trabajo al nivel colectivo y global y no al individual, lo que atañe a cada hombre y mujer, pudiendo coexistir una entidad que se preocupe por darle continuidad al empleo del trabajador y sin embargo su organización del trabajo no contribuya a un ambiente de nocividad en las relaciones interpersonales.
La justicia social en el siglo XXI se logra con la equidad de oportunidades, eliminando el trabajo informal y el desempleo. Los que tienen un empleo sienten la urgencia de mantenerlo a toda costa y a todo costo. Para los empleadores los requerimientos de los trabajadores son insignificancias comparadas con los flagelos neoliberales. El estrés, la ansiedad, la depresión, el acoso moral y sexual, son males propios de las sociedades desarrolladas, que ya pasaron por la etapa de las necesidades perentorias, para ir ahora a satisfacer otras necesidades crecientes, pero que no constituyen la vital y más urgente, la vida misma.
En cuanto a la Declaración de principios y derechos fundamentales de la OIT, vale recalcar que la Organización va contra sus propios pasos, pues obliga a los Estados al cumplimiento de los Convenios, lo cual es responsabilidad individual de cada uno, en el ejercicio de la libertad de ratificación que comprende la obligación de asumir compromisos, pero al definir que estos Convenios deben cumplirse por abarcar principios y derechos fundamentales, sin atenerse al proceso de la ratificación, se ha creado una suerte de derecho supranacional, de plataforma jurídica por encima de los Estados, que en cualquier momento atentará contra la propia Organización.
Los derechos humanos abarcan tanto la esfera individual como la colectiva pero deben verse en su unicidad y no en su individualidad que los debilita y desvaloriza. Son derechos de primera generación todos, tanto los derechos laborales, como los económicos, los civiles y políticos, el derecho al empleo, a la salud, la educación, la cultura, la seguridad social, la negociación colectiva, la sindicalización, al ambiente limpio, a la calidad de vida en su acepción más general y no parcial, a una sociedad sin violencia, al respeto de la integridad física y moral, al desarrollo, a la sustentabilidad, a la más amplia participación , a dominar y proteger los recursos naturales no renovables de que disponen las personas, al ejercicio de derechos inalienables a la propia existencia, a la equidad, la ausencia de explotación , la gobernabilidad democrática, la condonación de la deuda externa y el pago de los intereses, los derechos de las comunidades indígenas y campesinas, que no podemos asumir la teoría de los derechos blandos o los derechos de primera, segunda y tercera generación.
En esta apretada síntesis no entramos a cuestionarnos varias situaciones que no pudieron ser tocadas en el texto de este trabajo o que lo fueron de forma somera, para hacer más rápida la lectura y como un incentivo a una futura incursión en temas similares. Nos preguntamos al igual que otros autores:
· El Estado debe propender en la protección de los ambientes o entornos laborales con políticas de garantía de un clima laboral sano.
· El Derecho Laboral como una la rama del ordenamiento jurídico que se ocuparía de relacionar salud, trabajo, derecho y bioética.
· Recaer en la empresa su responsabilidad ante los daños que se ocasionen al trabajador por un trabajo no protegido o por los riesgos derivados del crecimiento incesante de la productividad.
· Trazamiento de políticas de trabajo de ambiente seguros basada en la promoción de la salud, la educación en prevención de riesgos ocupacionales.
· Fomento de la eliminación de los factores de discriminación laboral.
REFERENCIAS
[i] Organización Mundial de la Salud y Organización Panamericana de la Salud. Consultado en Internet en sitios de Bioética y derecho
[ii] Hay disímiles definiciones de bioética y podríamos incorporar al debate las siguientes consultadas en un sitio de Internet de los autores mencionados:
"A la Bioética, como disciplina, le corresponde una unidad pragmática determinada por un conjunto abierto de problemas prácticos nuevos (no sólo éticos, sino morales y políticos: la Bioética arrastra desde su constitución la confusión con la biomoral y, por tanto, con la biopolítica) que giran en torno a la vida orgánica de los hombres y de los animales, y por un conjunto, también abierto, de resoluciones consensuadas por las instituciones competentes, desde los comités asistenciales de los hospitales hasta las comisiones nacionales o internacionales que suscriben algunas de las citadas resoluciones o convenios" Gustavo Bueno (filosofo español). Principios y reglas generales de una bioética materialista.
La bioética como "La conciencia de la ciencias medicas y biológicas, como una practica dinámica, racional, y reguladora de los valores éticos y deontológicos con la característica de ser multidisciplinaria y que tiene como objetivo la preservación de la dignidad humana en sus diversas expresiones". Dr. Gerardo Sela Bayardo.
“La bioética es el cuidado de la vida". Julián Bayardo (8 años) otras opiniones de este autor
[iii] Lo “bio” se puede tratar desde la metodología de las ciencias naturales, pero no tanto “lo psico” y menos “lo social”." Ya que es el derecho a la equilibrada autoidentificación bio-psico-social. Es decir, que cada quien tenga acceso a lo que necesite para desarrollar su personalidad durante todo su ciclo vital teniendo en cuenta que cada quien tiene unas coordenadas bio-psico-sociales y que sabe equilibrarse, esto es, sabe qué desea, necesita, qué le sobra, qué le falta para ser quien quiere ser. AUTOIDENTIFICACION SOCIAL: el equilibrio entre nuestra autoidentificación y la identificación que de nosotros haga el entorno social. Equilibrio permanente entre lo que socialmente se nos impone como identidad, lo que se nos permite mostrar de nuestra identidad, lo que aceptamos o rechazamos de esa identidad social y de la nuestra. (María J. Blanco Barea, Coordinadora de la Comunidad Virtual de Violencia Psicológica, enlace externo de OMS)
[iv] Esta y demás citas fueron tomadas del trabajo de María de los A. Sánchez sobre Bioética
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